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Y allá van de nuevo...

lunes, febrero 01, 2010

Droga y política

Hace algunas semanas, o meses, leí en Guerra Eterna una historia sobre el despido de un asesor científico del Gobierno británico en temas de drogas por cuestionar, desde el punto de vista científico, las decisiones políticas del gabinete. En concreto, David Nutt cuestionó la decisión del Gobierno de elevar la peligrosidad del cannabis en la lista de drogas. En su momento me bajé el informe, y me lo he echado un ojo, y merece la pena el ratito. Por ejemplo, cita un estudio sobre el sesgo mediático en las muertes por drogas y medicamentos. De las 2.255 personas muertas por este motivo en Escocia en los años 90, 546 salieron en los periódicos. Y, por ejemplo, se informó 13 y 10 veces, respectivamente, de muertes por uso de anfetaminas y de diazepam, pero los muertos reales fueron 481 (diazepam) frente a 36 (anfetas). Es decir, que la percepción de las víctimas de ambos compuestos es similar cuando uno provoca 13 veces más muertos. Lo que no quiere decir, obviamente, que el medicamento mate más que la droga, porque no sabemos cuántos escoceses toman cada uno y en qué condiciones de salud están.

También recoge una encuesta gubernamental sobre el cambio de categoría del cannabis de droga blanda a semi-dura (de categoría C a B). Es la decisión que provocó todo el lío. La encuesta se realiza entre servicios médicos, policía, autoridades locales, asociaciones legales, etc, y entre éstos son más los que abogaban por la legalización que por el endurecimiento de categoría. En la encuesta en el público en general el endurecimiento de categoría recibía un apoyo del 60% pero, preguntadas las mismas personas sobre qué penas deberían aplicarse a los poseedores de cannabis (7, 5, 2 años o ninguna pena), dos terceras partes respondieron que dos años o menos, es decir, la pena aplicada a las drogas de categoría C o menos.

Y, aunque el autor reconoce que el cannabis es una droga dañina, cuyos efectos sobre los jóvenes pueden ser preocupantes y que las autoridades deben tratar de reducir su consumo entre la población (vamos, lo que viene siendo una droga), cita el bucle lógico cuando se confunde lo legal con lo dañino:

MP: ‘You can’t compare harms from a legal activity with an illegal one.’
Professor Nutt: ‘Why not?’
MP: ‘Because one’s illegal.’
Professor Nutt: ‘Why is it illegal?’
MP: ‘Because it’s harmful.’
Professor Nutt: ‘Don’t we need to compare harms to determine if it should be illegal?’
MP: ‘You can’t compare harms from a legal activity with an illegal one.’
Y así sucesivamente...

Les dejo con el Yonqui de Pitis, no sin antes recordar que, como explicaba Íñigo, la discusión de Nutt no es sobre la droga, sino sobre si el alarmismo respecto a sus efectos es útil en términos de salud pública o resulta contraproducente .

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miércoles, agosto 12, 2009

Hedge Funds, cine porno y Sarah Palin

Una muestra más, por si Bernie Madoff no había hecho suficiente, de la impagable valía y rigor profesional de las personas que mueven el mundo de las finanzas. Doce hedge funds han demandado a Milton Todd Ault III, ex trabajador de Prudential Securities, por haber utilizado para fines no acordados los 4,2 millones de dólares que confiaron a su empreza, Zealous Inc.

Así, lo que parecía una excelente inversión en "una comunidad global de socios de intermediación" acabó convirtiendo a los probos gestores de dinero ajeno en promotores involuntarios de cine porno. Es más, denuncian los inversores, Todd "utilizó el dinero para financiar su estilo de vida, incluyendo la construcción de un rancho para el intercambio de parejas en Catskills y otros proyectos pornográficos". Si es que no se respeta nada.

Entre estos proyectos pornográficos está Erection 2008, una de las películas porno inspiradas en Sarah Palin. La otra es Who's Nailin Palin?, o ¿Quién se la está clavando a Palin?. Con buen criterio, Todd apunta, según el New York Daily News, que los gestores de quizá no hicieron su tarea de análisis de inversiones correctamente. Quizá entrasen en el MySpace del amigo pero, en lugar de fijarse en las amistades recauchutadas pusiesen sus ojos sobre el negocio de Zealous Inc y sus filiales:

"Mr. Ault founded Zealous Holdings, Inc., a financial services holding company whose wholly owned subsidiaries included an investment banking firm, an asset management company, and an Alternative Trading System (ATS) in 2007. Zealous Holdings Company, is now Adult Entertainment Capital, Inc., an OTC traded investment and financial services company. [...] Adult Entertainment Capital is a publicly traded investment company with a focus on the financing needs of the adult industry. AEC can finance new companies, experienced companies looking to grow, companies looking for a buyout and more. We offer financial advice and opportunities for adult company owners".

Debieron pensar que entretenimiento adulto hacía referencia a la observación de obras o el gorroneo de canapés.

En todo caso, señores de:

BRISTOL INVESTMENT FUND LTD
CRANSHIRE CAPITAL LP
ENABLE GROWTH PARTNERS LP
ENABLE OPPORTUNITY PARTNERS LP
IROQUOIS MASTER FUND LTD
TRUK OPPORTUNITY FUND LLC
ALPHA CAPITAL ANSTALT
WHALEHAVEN CAPITAL FUND LTD
TRUK INTERNATIONAL FUND LP
HARBORVIEW MASTER FUND LP
PIERCE DIVERSIFIED STRATEGY

espero que disfrutasen la due diligence... Por cierto, que lo del rancho del intecambio de parejas, según Todd, era una broma.

Y de bonus, la historia de Andy Robinson sobre los bonus de la banca:

"Incluso tras el colapso del sistema bancario y financiero y la crisis más grave desde los años veinte del Gran Gatsby, los ejecutivos y banqueros multimillonarios vuelven a la carga negociando salarios de siete dígitos y justificándose por la necesidad de atraer a talento como en el fútbol o en Hollywood.

Claro, si quieren analogías futbolísticas o cinematográficas, volver a pagar millones a estos banqueros después de lo que han hecho, es como fichar a Andoni Goikoetxea por la sutileza de aquella entrada que rompió el tobillo de Maradona. O fichar a Silvestre Stallone por sus matices de expresión".

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martes, julio 21, 2009

El kinki fashion victim

Hacía tiempo que no pegaba la oreja a una buena conversación en el Metro, una de mis aficiones favoritas. Quizá los móviles con altavoz (en sus versiones reaggeton, flamenquito o makineto cantadito) tengan algo que ver. Pero la del otro día me sirvió para descubrir una nueva tipología de tribu y, si alguno de ustedes lo recuerda (en el improbable caso de que haya algún ustedes leyendo) quien perpetra esto que antes era un blog tiene un extraño gusto por la taxonomía urbana. Descubrí al kinki fashion victim.

Iba, pues, con mi librito, y me coloqué en la plataforma del extremo del vagón, apoyado en la puerta que no se abre y al lado de dos chavales. Edad, unos 16. Pinta, chunga. No tan chunga como para cambiarme de sitio (en realidad, salvo tarados que gritan o gentuza maleducada, no suelo hacerlo) pero de estos que miras de reojo. Rollo callejeros. Pegué la oreja cuando les oí hablar de alguien cuya principal característica era "sí, ese que va siempre con la camiseta de Cristiano". Después comentaron una pelea. Se había metido en una el Johnny, o el Charlie, no recuerdo, y alguien había sacado una navaja. En consecuencia, "el Johnny había perdido una gorra de treintaytantos leuros". "¿Una negra?" "No, una blanca, xxxxx (de la marca no me acuerdo) que es así como larga" "Ah, esa mola mucho; es que la negra a mí no me gusta". Todo esto con acento muy kinki.

Lo comentado de la pelea no era el resultado, ni el asunto de la navaja, sino la gorra. Siguiente conversación. Acerca de una bolsa de otra marca desconocida que uno ve en el andén de una estación y comentaque "ahora la lleva todo el mundo". Y tercera conversación, hablando de uno de ellos que ha ido a la presentación del dichoso Cristiano. "Pues se ha cortado el pelo". "¿Y como lo lleva?" "Pues así, como un poco largo por aquí, como los xxxx (creo que dijo popis, pero no le entendí)" "¿Como yo?" "No, tiene como más pelo por aquí por los lados, y un poco largo por atrás". Y así. Tampoco es que llevasen unas pintas muy cuidadas, iban todo de negro con unas zapatillas estúpidamente grandes, pantalones en plan militar y poco más. No iban de bakalas, sin más bien de macarrillas. Podrían haber pasado antes por raperos garrafón (muy, muy garrafón) que por bakalas de toda la vida. Pero no, eran dos kinkis de toda la vida y no hablaron de tías, de drogas, de salir, de peleas, delitos menores o de lo cabrones que son los padres. Hablaban de trapitos. No en el plan en el que de chavales se hablaba, en mi era, de las J'Hayber y se hacía corrillo a quien traía unas nuevas. No, el interés por el detalle era digno de una versión masculina, quinceañera y cutre de Sexo en Nueva York. Y, bueno, no puedo comentarles más. Pero mi cacac

Actualización: El "Pero mi cac" de arriba no sé qué pinta. Sé que es texto falso, pero lamentablemente no les puedo decir que era el inicio de una disertación sobre el Madrid de 2009 porque no recuerdo qué decía la frase eternamiente mutilada

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martes, junio 30, 2009

The Quiet Coup

Ya saben cómo son las pelis americanas. El guapo es el bueno y los malos son muy malos. Y la abuelita que perdió sus ahorros ve cómo el que se los llevó se pudre en la cárcel. Un siglo y medio para Bernard Madoff. Ya tenemos al malo, y al juez sereno pero implacable. Y a la mujer despechada. Y a las víctimas. Sólo falta al padre de familia que diga "al final, el sistema funciona". Cerrado el juicio (por cierto que, a la vista de el tratamiento de El Mundo, parece que a Pedro J no sólo le pillaron en Lehman, sino también en Madoff), la Tierra puede seguir girando, se ha extirpado el cáncer. Y los gestores de inversiones que presumían de maravillosos modelos de control de riesgos y de sesudas due diligence en su selección de activos pueden seguir respirando. El malo era Madoff. Y ellos, una víctima. Como las que, consultadas por los medios, dicen estar viviendo de ayudas para comida porque Bernie se llevó la pasta. Pues hombre, si se plantea así; si todas las víctimas han sufrido tanto el tocomocho, entonces quizá, y desde un punto de vista darwiniano, Bernard Madoff sea bueno para la especie.

Mientras entrullan al vejete, Larry Summers y Tim Geithner se esfuerzan por no molestar demasiado al estabishment financiero. Éste, entre las ayudas directas al sector, las indirectas (las de AIG se destinaron casi íntegramente a cubrir contratos de derivados cuya contraparte eran bancos estadounidenses y europeos) y, sobre todo, la señal de que jamás volverá a caer nadie de los grantes, vislumbra un 2009 no demasiado malo en términos de bonus. Hasta se permiten devolver parte de las ayudas (las directas), un capote para los lobbies que van a lijar y lijar la reforma financiera de Obama hasta que no raspe. No es que me parezca mal, dentro de su evidente inmoralidad, que públicamente se de dinero para impedir un crac financiero mayor. Lo que me asombra es que no se pida nada a cambio.

Hay una incompatibilidad de fondo. La idea de que la crisis financiera es la más severa desde los años 30 y que el día después de la crisis será como el día antes no la compro. Por mucho que me saquen por la tele a víctimas de Madoff. Lo más gracioso es que, cuando alguien habla de pasar un bulldozer por encima del sistema financiero, es decir, propone cambiar de cabo a rabo la normativa, nacionalizar las entidades que no puedan valerse por sí mismas, intentar que la cosa se pueda distinguir, aun mínimamente, de un casino etc. etc, se habla de propuestas "populistas". Sin embargo, la sentencia a Madoff es "justa". Me lo expliquen.

Ahora, por favor, si de verdad les interesa lo que está pasando en el mundo, léanse The Quiet Coup, artículo publicado en The Atlantic por Simon Johnson, ex economista jefe del FMI. Aquí algún alma caritativa lo ha traducido. En serio, no se lo pierdan. De bonus, unas transparencias chulas.

Un par de extractos:

"Por ser tan profunda y abrupto, la crisis económica y financiera recuerda en un grado chocante a los momentos que en tiempos recientes vimos en mercados emergentes (y solamente en ellos). Corea del Sur (1997), Malasia (1998), Rusia y Argentina (una y otra vez). En cada uno de esos casos, los inversores internacionales, movidos por temor a que ese país o su sector financiero no podía pagar su montaña de deudas, de pronto no les concedió más crédito. Y en cada uno de esos casos, ese temor se convirtió en una profecía que causó su propio cumplimiento, ya que los bancos, al no poder renovar sus deudas, de hecho se convirtieron en incapaces de pagar. Esto es precisamente lo que empujó a Lehman Brothers a la bancarrota el día 15 de septiembre, abundando en que se secara de la noche a la mañana toda fuente de financiación para el sector financiero en EE.UU. Al igual que en las crisis de mercados emergentes, la debilidad del sector bancario rápidamente se extendió al resto de la economía, causando una grave contracción económica y tiempos duros para millones de gente."

"Sin embargo, hay una similitud mucho más preocupante: los intereses de la élite de negocios – en este caso de los EE.UU., financieros – jugaron un papel central en la creación de la crisis, haciendo apuestas cada vez mayores, con el respaldo implícito del gobierno, hasta producirse el colapso inevitable. Más alarmante aún, están usando su influencia para evitar precisamente los tipos de reforma que son necesarios – y de forma rápida – para sacar la economía de su caída en picado. El gobierno parece incapaz o indispuesto a actuar firme en contra de ellos."En un sistema político primitivo, el poder se transmite por medio de la violencia, o su amenaza: golpes militares, milicias privadas, etcétera. En un sistema menos primitivo, como es típico en el caso de los mercados emergentes, el poder se transmite a través del dinero: sobornos, comisiones ilegales y cuentas bancarias en paraísos fiscales. Aunque la acción de bufetes de presión política y las contribuciones financieras a campañas electorales sí juegan un papel destacado en el sistema político de los Estados Unidos, la corrupción a la vieja usanza – sobres repletos de billetes de $100 – tiene probablemente poca relevancia hoy en día, pese a figuras como Jack Abramoff.

En lugar de ello, la industria financiera de EE.UU. obtuvo su poder político al amasar un tipo de capital cultural: un sistema de creencias. En un pasado, tal vez, existió una creencia según la cual lo que era bueno para General Motors lo era también para el país. A lo largo de la pasada década se implantó la idea que lo que es bueno para Wall Street también lo es para el país. La industria de la banca y el mercado de valores se convirtió en uno de los principales contribuyentes a las campañas políticas, pero en el punto álgido de su influencia, no tenía por qué comprarse los favores políticos de la misma forma en que, por ejemplo, sí tendrían que hacer quizá las empresas del tabaco o los contratistas militares. En su lugar, se benefició del hecho que quienes se desenvolvían en las tripas de Washington ya estaban convencidos de que la existencia de las grandes instituciones financieras y los mercados libres de capital era esencial para la posición de los EE.UU. en el mundo."

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martes, junio 23, 2009

flujos migratorios

El mundo está mucho peor de lo que pensábamos. Ni el jodío capo de la mafia folla gratis. ¿Lo han pensado? Berlusconi pagando por echar un polvo. No sé dónde vamos a llegar. Iba a iniciar esta entrada con disculpas, y hablando de otro tema, y todo eso pero la revelación de que las velinas exigen il conto después del servicio me parece anonadante, de verdad. Coño, que hay que guardar las formas. El primer ministro se cepilla a dos o tres aspirantes a modelo y éstas luego consiguen un puesto en la tele, un hueco en la pasarela, el simple acceso a otros viejunos con pasta. Bien, lo que viene siendo una buscona de toda la vida. Pero sin pedir il conto después del servicio. Hombre por Dios.

Éstas son de pago. Y ojito a la figura de Lladró.

Bueno, esto era sólo para, digamos, compartir mi estupefacción. La cosa va de sexo y va de Italia, pero por otro lado. ¿Cuántas españolas conoces ustedes, queridos lectores, arrejuntadas con italianos? Unas cuantas, o al menos ese es mi caso. ¿Y cuántos españoles arrejuntados con italianas? Cero pelotero. Es una cosa que me ha hecho pensar más de una vez, y no desde el punto de vista tribal de ir a dar de hostias al del pueblo de al lado que ha entrado a una del propio. No, no se trata del rapto de las sabinas. Aunque, como ustedes, he experimentado esa pulsión, la de proteger la progenie, en más de una ocasión. Pero, en serio, deseo lo mejor a las parejas hispanoitalianas. A pesar de que en España no catemos ni a las velinas ni a las no velinas.

Por otro lado, y como demostración de que a) Mi curiosidad no era exclusivamente mía y que b) Para bien o para mal, hay gente con más tiempo libre que yo, he visto por ahí que un par de economistas han dedicado sus neuronas a estudiar las pautas interraciales del arrejuntamiento en un paper con un título que mola todo:
"Anthropometry of Love: Height and Gender Asymmetries in Interethnic Marriages". Ahí es nada. Del estudio de los datos concluyen que tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos hay asimetrías en la distribución interracial de las bodas. Los hombres negros tienden mucho más a casarse con mujeres blancas que las negras con blancos. Y lo contrario para los chinos; son muchas más las chinas con hombre blanco que los chinos con blanca (gran nombre para algo, chinos con blanca). La conclusión del estudio es un poco idiota: dicen que es porque los hombres no suelen querer salir con mujeres más altas que ellos, y dicen que tienen datos. Lo de idiota no es por menospreciar el artículo, de hecho el mundo suele ser bastante idiota.

Ahora, esto me hizo recordar lo que me comentaron de alguien que vivía en China. A las chinas no les importa el intercambio de fluidos con occidentales. A éstos, tampoco. Ahora bien, los chinos no suelen irse a la cama con occidentales (o eso es lo que me contaron). De la lógica oferta/demanda sale lo que, según mi fuente, sucede. Los occidentales se ponen las botas; no tanto con orientales, que también, sino sobre todo con mujeres occidentales que deben competir con las locales por la colonia de expatriados mientras tienen vetado el acceso al género local. Y, mira tú por dónde, el estudio decía más o menos lo mismo, pero aplicado a los otros flujos, los migratorios.

For example, a large inflow of East Asian (and Chinese) immigrants to the UK or the US will effectively increase the marriage-market opportunities, and the bargaining power, of white men relatively to white women, even if the influx is balanced with respect to genders. And, rather ironically, the relaxation of laws or social norms against interethnic marriages may implicitly increase the relative bargaining power of one gender in comparison to the other; and may even disadvantage some ethnic-minority individuals (in particular black women) in the marriage market

Bueno, aunque ellos llaman "bargaining power" a ponerse las botas.En fin, todo un campo a estudiar. Quizá algún día encuentre un estudio sobre la distribución del arrejuntamiento según tramos de edad que demuestre mi vieja teoría de La Gran Venganza del Tomacafés a partir de los 28 años.Eso será otro día. Encantado de escribirles, como siempre. Y disculpen.

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martes, abril 28, 2009

calentamiento global

Nada que no se sepa, pero bueno. En negro sobre blanco, al menos. "The scientific basis for the Greenhouse Effect and the potential impact of human emissions of greenhouse gases such as CO2 on climate is well established and cannot be denied", o "La base científica para el efecto invernadero y el efecto potencial de gases como el CO2 en el clima está buen sostenida y no puede ser denegada", afirmaba en 1995 -ante la pregunta de si la actividad humana afecta al clima- un documento interno de la Global Climate Coalition, un lobby creado para hacer campaña en contra del protocolo de Kyoto (firmado en 1997) y sembrar las dudas sobre el origen humano del calentamiento global.

El documento forma parte de una demanda federal en EE UU sobre el tema. La historia la pueden leer aquí. Y el documento, que merece una lectura, aquí.

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viernes, abril 24, 2009

Paludismo

El 25 de abril, además del día de la Revolución de los Claveles, es desde hace poco el día mundial contra la malaria. Hay una exposición sobre la malaria (o paludismo) en Madrid, en la Biblioteca Nacional, por la que merece la pena pasarse. Además, se ve en un pis pas y puedes decir que el fin de semana estuviste haciendo algo más que hacer tiempo hasta que llegase el lunes.

En la exposición me gustaron muchas cosas, y me llamó la atención que estaban colgadas dos noticias de La Vanguardia de la primera mitad de los años 60. Aquí tienen una crónica especial desde la isla de Fernando Poo. Dicho esto, la hemeroteca de La Vanguardia (como ya sabrán, periódico de cabecera de quien esto escribe) es un fantástico Delorian con condensador de fluzo que permite viajar hasta 1881. Ya hablaremos de ella.

Y, bueno, sobre la malaria, copiopego una crónica de la agencia Efe desde Tanzania, escrita el año pasado. El buen periodismo está inventado y requeteinventado (aunque, por dinero, yo también haría 500 powerpoints sobre el periodismo 2.0), así que tiene su aquél ver cómo se parece, en esencia, a la crónica desde Guinea de 47 años atrás.

"Aisha es tanzana y tiene 15 años. Está ingresada en el dispensario del campo de refugiados de Lugufu, el único lugar con atención médica que hay en 20 kilómetros. Llegó inconsciente, con mucha fiebre y delirando. Tiene malaria cerebral, la más agresiva y mortífera. Aisha recibe quinina intravenosa directamente en el cerebro. Es un tratamiento para casos severos porque la malaria ataca a las personas que, como ella, tienen desnutrición y carecen de defensas. Es una carrera contrarreloj.
La malaria no es contagiosa. La transmite la hembra del mosquito "Anófeles" que para procrear quiere agua, un clima cálido y sangre.

Así empieza todo, la Anófeles hembra muerde y extrae la sangre y, de paso, deja un poco de saliva con su sello personal, un parásito llamado "plasmodium" que durante una semana anidará en el hígado de la persona infectada. En pocos días, habrá generado todo un ejército dispuesto a atacar al organismo. Si hay suerte, y el parásito es del tipo "vivax", se quedará latente en el hígado y provocará episodios recurrentes de malaria; si es "falcíparum", destruirá los glóbulos rojos y el cerebro, inducirá al coma e intentará matar a su víctima en menos de 24 horas; es la malaria cerebral, la que tiene Aisha.

Aunque pocos lo recuerden, la malaria desapareció en España hace 50 años. Más de 5.000 españoles murieron a causa de la picadura de este mosquito, que fue erradicado en Europa gracias a una potente política de saneamiento, obras públicas, higiene y fumigación. Sin embargo, esta enfermedad -una de las más antiguas de la historia que enterró a personajes tan variopintos como Dante, Carlos V, Alejandro Magno, Lord Byron, el ciclista Fausto Coppi, o Vasco da Gama- sigue activa en más de cien países y cada año mata a tres millones de personas, principalmente niños.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), casi la mitad de la población mundial (3.200 millones de personas) corre el riesgo de contraer la malaria, una enfermedad que cada año infecta a entre 300 y 500 millones de personas.
Una vez más, los más vulnerables son los que tienen las defensas más bajas, es decir, las mujeres embarazadas y los menores de 5 años. De hecho, cada día mueren más de 3.000 niños en todo el mundo por causa de este parásito, uno cada treinta segundos. Sólo en Tanzania, un país con una población similar a la española (40 millones de habitantes) hay 18 millones de afectados y, de ellos, cada año mueren 150.000, el 80 por ciento menores de 5 años.

El tratamiento contra la malaria más antiguo que se conoce es la quinina, que se extrae de la corteza de la quina, también llamada "corteza jesuita" porque fue utilizada por primera vez por los jesuitas españoles que evangelizaron Sudamérica.
Sin embargo, el "plasmodium" se caracteriza por su gran capacidad de mutación y la resistencia a los medicamentos tradicionales, como la cloroquina, el derivado de la quinina más usado hasta ahora. Actualmente el tratamiento que suministra el Gobierno de Tanzania es un combinado de artemisina y amodiaquina, que elimina al parásito en tres días.

Junto al tratamiento, uno de los aspectos más importantes de la lucha contra la malaria es la prevención. Las mosquiteras rociadas con insecticida de larga duración (para tres años) cuestan menos de 6 euros y reducen la incidencia de la malaria en un 20 por ciento, aunque en las zonas rurales africanas no pueden permitirse comprar mosquiteras para cada persona. Por eso Cruz Roja Española distribuye mosquiteras entre las mujeres embarazadas y las familias con niños y explica cómo utilizarlas para preservar el insecticida y evitar las picaduras.

Otra iniciativa es la del Ayuntamiento de Dar Es Saalam, que destruye las larvas de mosquito fumigando las charcas y zonas con agua estancada con una bacteria biológica respetuosa con el medio ambiente y el ser humano. El éxito del programa es total: en las áreas urbanas en las que se ha llevado a cabo la malaria ha caído más de un 60 por ciento.

Durante siglos, esta enfermedad ha sido la gran olvidada y ha perdido terreno frente a otras que, como el VIH Sida, han acaparado todas las donaciones mundiales para investigación. Hasta que hace cinco años Bill y Melinda Gates decidieron apostar por el final de la malaria y financiar los ensayos de vacunas que se llevan a cabo en África.

Uno de estos ensayos se realizan en el centro de Ifakara en Bagamoyo (Tanzania). El director general del centro, doctorado en la Escuela de Medicina Tropical de Londres, Salim Abdulla, dirige la investigación sobre la RTS'S, una vacuna experimental que está testando en bebés con una efectividad del 60 por ciento.
Financiado por la Fundación Gates, GlaxoSmithKline, la Agencia de Cooperación Española, el Gobierno tanzano y un centenar de instituciones públicas y privadas de todo el mundo, el equipo de Abdulla realiza "ensayos ciegos" de la RTS'S en 380 bebés. La mitad reciben la vacuna experimental y la otra mitad otro tipo de vacunas como la rabia o la hepatitis.

La proteína en la que se basa esta vacuna fue descubierta por Manuel Patarroyo, el científico español que "abrió el camino de las investigaciones actuales, aunque su vacuna no ofreció resultados importantes ni una efectividad destacable", según Abdulla. "Si todo va bien, la RTS'S será la primera generación de vacunas contra la malaria que estará lista en 2012", destaca Abdulla. La guerra contra la malaria en el tercer mundo está en marcha. Falta financiación pero la revolución ha comenzado ya de la mano de unos pocos como Cruz Roja Española o la Fundación Gates. El próximo 25 de abril se celebrará, por primera vez en la historia, el Día Mundial contra la Malaria, un primer paso para ponerle rostro y nombre a una enfermedad olvidada durante siglos."

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martes, marzo 03, 2009

Ultraje!

Ya lo habrán leído, seguro, pero me parece una de las noticias del año. Los jugadores del Compostela instaron al juez a prohibir la reproducción, con fines publicitarios, del gol que les marcó Ronaldo en el año de Robson. Es de esos goles que tengo en la memoria; no sólo el gol (eso es normal, tengo una memoria bastante friki para el fútbol), sino dónde lo vi, con quién, hasta me acuerdo del careto de alucine del entrañable Bobby Robson. Y ese año, qué final de Copa del Rey en el Bernabéu, contra el Betis y con Amunike en plan revulsivo.



Así, que te metan un golazo es ultrajante. Puestos a denunciar ultrajes, se me ocurren algunos. Melody, no la Nakachian sino la que se contorneaba con 10 años y con 17 habla de sí misma en tercera persona, me parece un ultraje per se. Volar en Ryanair es un ultraje. Y de los gordos. Ahora quieren cobrar por mear. ¿Y si no llevas pelas? Que Piqueras sea líder de informativos es ultrajante. La modernez es ultrajante. Casi todo, en realidad, es ultrajante. ¿Quieren putear a los jueces? Pues denuncien todo lo que consideren ultrajante. Los tontos con columna españoles, desde el ejemplar derechuzo, decrépito-rijoso, hasta el progre de manual como Almudena Grandes, que va a la tumba de Machado en Collioure y se indigna. Bueno, está en su derecho, como yo de sentirme ultrajado por cómo El País premia la inanidad de una presunta escritora. La verdad, la tumba de Machado me parece un lugar precioso. Se entra al cementerio por una verja que suele estar abierta. Es pequeña y discreta, y siempre tiene recuerdos: cartas, postales, libros dibujos, piedrecillas, banderas republicanas... pequeñas cosas traídas desde mil sitios diferentes.

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viernes, febrero 20, 2009

TV

En Campos de Londres, cuando al gran Keith Talent le preguntan por sus aficiones en un formulario, escribe tras reflexionar, "la televisión". La forma de ver la tele de Keith Talent consistía en grabar continuamente y posteriormente pasar con ese botón que en los 80 llamábamos fasforuar hasta ver escenas de sexo o violencia. Cuando terminaban, volvía al fasforuar.

A mí me pasa algo parecido. Veo la tele de forma temática. Hace un año y pico mi relación con la caja tonta se limitaba (además del fúrgol, obviamente) a los documentales de catástrofes aéreas. Supongo que la programación de los canales temáticos se comercializa como los tomates o la ferralla; más compras, más descuento tienes. Y supongo que por eso durante la primera mitad de 2007, más o menos, los canales de docus de Digital + insistiesen en las diferentes variantes de las catástrofes aéreas. Segundos Catastróficos, Mayday y algún otro. Dejé los docus de catátrofes aéreas la primera vez que vi dos versiones sobre una catástrofe; no podía con la responsabilidad de tomar partido.

Ahora las echo de menos. Las catástrofes aéreas meten en media hora una peli de catástrofe de los años 70, tipo El Coloso en Llamas, de esas que duran como tres horas. Y no falta de nada, aunque todo va a toda hostia. En la intro se plantea un desplazamiento teóricamente cómodo, el capitán bromea con el comandante, que a su vez tontea con la azafata, una familia va de vacaciones, alguien pierde el billete en el último momento y un niño, un oscuro funcionario o un simple espontáneo descubre que algo va mal pero no le hacen caso y se emperran en despegar. Eso, en cosa de siete minutos.

Luego vienen los primeros problemas, que suelen ser poco importantes per se a no ser que haya una confabulación de problemas técnicos y errores humanos estadísticamente imposible. Es la parte de 'no habría pasado nada si', es decir, el verdadero nudo de la historia, y donde los responsables del docu muestran toda su creatividad. El problema A se solucionaría sin problemas si un técnico B hubiese detectado que el elemento C no funcionaba y, así, no se podía tomar la solución D, mientras el piloto, normalmente por prisas, no había verificado el fusible Z. Y así un buen rato. Luego viene la entrevista al superviviente o familiar, después las tristes consecuencias humanas y para acabar el rollito de cómo la industria de turno cambió todos sus protocolos a raíz de ese accidente.

Hay una variante, la variante "señor con gorra y chupa de aviador". El señor con gorra y chupa de aviador es, sí, lo han adivinado, un investigador independiente, un Walker Texas Ranger de la aviación. Es un pollo que se dedica a analizar en su tiempo libre los remaches de los tornillos que cubren la trampilla por donde el avión expulsa la caca de los pasajeros, o algo así, y que se lee manuales e informes de investigación como Cortocircuito. En estos casos, el tío de la chupa se convierte en hilo conductor del docu, sustituyendo al piloto o a la familia con niño. En total unos 40 minutos, con el añadido de que, para poder meter varias cuñas publicitarias, cada 5 o 7 minutos el docu hace una especie de resumen para no perderse re-resume el propio episodio. Es el producto televisivo perfecto: drama, intriga, moraleja y erudicción (no saben cómo se aprende) enlatados en unos 25 minutos de televisión real.

Mi docu favorito fue uno de un ferry que se incendió en Suecia. Los realizadores bordaron el 'si no fuera por'. Lo digo de memoria, pero me suena que dos ferrys del mismo modelo ya se habían incendiado, había un pirómano a bordo, la pintura de los pasillos era como gasolina, la alarma no se oía, los mapas de las salidas de emergencia estaban equivocados, no había botes salvavidas suficientes y la tripulación eran todos portugueses y no podían hablar con el pasaje.

Ahora, el Discovery Channel ese va a estrenar, "Destruido en Segundos". Copiopego: "Seremos testigos de las explosiones, las implosiones y la increíble devastación causada por tornados, huracanes, colisiones de trenes, rascacielos en ruinas y mucho más. Discovery se convertirá en un escaparate del poder hipnótico de fuerzas salvajes que nos dejarán atónitos."

No hay más que decir.

Después me pasé al docu estándar. Pero esto no tiene demasiada gracia. Serengueti, nómadas de uzbekistán, chabolas en Kuala Lumpur, osos, Segunda Guerra Mundial a cascoporro o arrecifes de coral. Nada nuevo. Lo curioso fue lo que vino después: Canal Cocina. Mucho ojo con el Canal Cocina. No es lo que parece. Las recetas suelen ser lo de menos. Lo mejor es el contexto. Hay un programa de cocina escandinava que montan muebles de Ikea en medio del monte. Otro de comida dietética donde la tensión sexual entre el cocinero y la nutricionista hace pochar la cebolla fuera del fogón. Hay una especie de Operación Triunfo de chef estadounidenses guapísima. Hay una señora que tiene la cocina decorada con cuadros de caballitos de mar y sepulta la lubina bajo montañas de flores. Otra que hace ensaladas más pesadas que una olla podrida. Hay imitadores de Ferrán Adriá que deberían ser ajusticiados. En el canal cocina está la gente con más morro que he visto jamás en televisión (que ya es decir), como una argentina que hace pizzas en plan industrial con un solo ingrediente o una especie de Pau Donés garrafón que dice hacer cocina afrodisiaca (y lo único que hace son chistes verdes de niño de 12 años). Y una que cocina para cuatro por 20 euros con maravillas como un pollo relleno de... pechuga de pollo. Lo que viene siendo un metapollo, vamos.

Ahora, no obstante, me he vuelto vulgar. Con dos años o tres de retraso, me he enganchado a House. He desoído, de momento, a quienes me aconseja The Wire. Se lo agradezco, seguro que me encantaría. Me ha gustado A Dos Metros Bajo Tierra. Y El Ala Oeste. Y estoy seguro de que Los Soprano es como lo pintan, la narrativa del siglo XXI. No lo dudo. Pero House cumple mis expectativas en televisión. No exige mantenimiento, la estructura predecible de los capítulos tipo El Equipo A ayuda a la comprensión audiovisual y todos los días te deja tres o cuatro frases míticas, como una sobre la primera cita: "No me gusta. Si es, como parece, conversación intrascendente, me aburro, y si no es que habla en clave y necesito un decodificador". Y, bueno, en House los personajes están perfilados sin abusar y se aprenden cosas inútiles. ¿Quién quiere más?

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jueves, febrero 19, 2009

Otro experimento sociológico

Caminando por la capital del Imperio se encuentra uno este cartel:


Así de cutre, puesto con celo en una farola, como los anuncios de "compro piso por la zona" sustituidos últimamente por "vendo piso por la zona". Digo, bueno, vista la cutrez de la cosa digo yo que será una idea de Canal 7, por lo menos. Pero mire usté qué pasa si pones en Google el teléfono de la productora. Una nueva ideaca de algún gilipollas encorbatado para luchar contra la anorexia y fomentar una alimentación sana. Y no se preocupen, que quien haya pillado el teléfono de la jodida farola para ser uno más de los 125.000 famosos de medio pelo que mendigan espacio en los programas del corazón estará atendido por una pléyade de médicos, psicólogos y gente con bata blanca y acento extranjero. No nos cabe duda de que iniciar el proceso de selección en una farola de la zona centro de Madrid responde a criterios estrictamente científicos y médicos. Sólo nos queda saber qué famoso (de los de verdad) cabalgará sobre este experimento sociológico (yo apuesto por Rosa de España) y qué ocurrente nombre tendrá el engendro. Luego, lo que pase con los 'gordos oficiales de España' cuando, cancelado el programa por falta de audiencia, vuelvan a su curro tras haber sido filmados, grabados, remasterizados y colgados en internet sus torpes tocamientos perpetrados bajo un edredón de Ikea.

Señores de Zeppelin, no les mando a la mierda porque ya están en ella. Pero, por favor, no repartan.

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viernes, noviembre 21, 2008

mullet

El mullet. El concepto de mullet es sencillo y, como todos los conceptos sencillos, le es propia una complejidad de contenido que entorpece su definición. El concepto "abstracción" o "abstracto" también es sencillo de entender pero muy complicado de definir. "Mesa" es una palabra fácil de definir, ya sea a través de sus propiedades físicas (tablero horizontal) o de uso. Mullet tiene una fácil definición objetiva: persona humana con el pelo significativamente más largo en la nuca que en los costados y la parte superior.

En MulletsGalore definen "mulletude" con costumbres como asistir a eventos de coches monstruosos (ésos que tienen ruedas absurdas y pisan otros coches), meterse en peleas, hablar alto, misoginia, trabajar en la construcción... Supongo que bien la gloriosa historia milenaria de Españaza, bien su rica y plural nación de naciones, han dibujado un panorama algo más complejo.

Desde los verdes valles o las sucias ciudades industriales del País Vasco, pasando por el extrarradio de Madrid hasta la bahía de Cádiz se pueden encontrar mullets. De distinto tipo, mullet-borroka, mullet-bakala o mullet-camarón. Mullet se pueden encontrar en los pueblos de las dos Castillas, adosados a una motocicleta Rieju con el escape trucado. Por la zona de Valencia domina una sutil combinación del mullet-bakala y el mullet-Rieju, siendo la subespecie de Madrid la versión más pura, según los entendidos, del Mullet-bakala con variantes como el Mullet-quinceañero, el Mullet-pijo-malote o el Mullet-comercial-de-Tecnocasa.

Mullets de todas las vertientes anteriores (salvo el Mullet-Rieju) son endémicos también del cinturón de Barcelona, de hecho no es difícil econtrar ejemplos de mullets en el FC Barcelona. Un gran ejemplo fue Gica Popescu, rumano que chospaba por delante de la defensa dando patadas a cosas (balones o piernas) pero que el público del Nou Camp, siempre exquisito, pronto catalogó como "mejor que Koeman". Aquí pueden ver la pieza de la televisión rumana en la que narran cómo ardió el Ferrari de Popescu.



Porque, sí, tener un Ferrari es muy de mullet. Los mullet en el mundo del espectáculo son otra cosa. Quiero decir, si el mulletismo en la intimidad es señal de hombría, salir en la tele o cantar con el pelito de atrás largo es un signo de metrosexualismo en alto grado. Es lo que pone en común al guapo de Padres Forzosos con Bon Jovi, Balkie Baltokomous, Fernando Torres, Camela, Julia Otero o David Hasselhoff. No respondan, no, limítense a ver este escalofriante documento, el verdadero leit motiv de esta entrada y que por sí mismo justifica la existencia de este blog.



Sí, es un vídeo jodido, las caritas de David, la realización de "EATP Imagen y Sonido", la chupilla (digna de Rijkaard), ese fondo de carrusel (¿por qué?), el beso al perro (pero, ¿por qué?), el perro que enciende la montaña rusa (...). Pero es esclarecedor. Si el blogger sensible se disculpa por no escribir y se enfanga contando su proceso de creación y que si bien las entradas han dejado de estar a la altura se debe a sus lectores y trata de provocar alguna sonrisa en una sórdida mañana de curro (valga la redundancia por partida triple), el mullet parte de un concepto mínimo, concreto: se pone una chupa, se compra una moto y entrena a un perro para que le encierre en una montaña rusa. He ahí, en esa imitación motera de Village People, la contradictoria belleza del fenómeno mullet.

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martes, noviembre 11, 2008

¿Gotelet o estuco?


Valdeluz es un nombre bonito. El Valle de la Luz. Un bello y evocador trasunto de nuestra querida España del ladrillo, ésa en la que el dinero salía a borbotones de las hormigoneras. Una recalificación. Una ciudad para 30.000 personas, 382 habitantes censados. Alquileres a 700 euros y carteles de “Se Vende”. Bastante gente ha hecho una excursión a Valdeluz últimamente, para ver qué hay ahí y después escribirlo, como el corresponsal de Le Monde, que se marcó un reportaje la semana pasada. Un francés en Valdeluz. No suena mal. Yo opto por la crónica indirecta por puro patriotismo; nada hay más español que escribir de oídas.

Entre los afrancesados visitantes de Valdeluz está el tío Rinzewind. Bonita crónica de edificios a medio hacer, calles fantasma y cafeterías virtuales. Un mundo perfecto apenas empañado por la ausencia de personas. ¿A quién le importa? El factor humano había sido convenientemente obviado en el perfeccionamiento de la economía del ladrillo. Da igual que no viva nadie ni vaya a vivir, la cuestión es que el piso suba. De hecho, el menor de los problemas de Valdeluz es que no vive nadie; el problema de Valdeluz es que los precios han dejado de subir.

No es que queramos hacer una moraleja barata a toro pasado ni un Yoyalodije, simplemente nos llama la atención el paisaje después de la batalla, nos gusta la imagen de las osamentas de hormigón como vestigio de una época bastante reciente, pero muy pasada. La era en la que la pregunta no era "estudias o trabajas" sino "gotelet o estuco". Ahora tenemos una generación endeudada hasta las orejas, una costa destrozada y una ingente masa laboral sin formar, que abandonó los estudios porque un escayolista de quinta gana cinco veces más que un profesor universitario. Tenemos empresarios como Fernando Martín que prefieren cerrar la empresa antes que vender suelo. Tenemos ayuntamientos que no pueden pagar las nóminas. Y tenemos pueblos fantasma, como Valdeluz. No se pierdan este vídeo.

De todos modos, Valdeluz es el ejemplo más vistoso, por la desproporción entre el tamaño del barrio y los habitantes, porque la corruptela asociada a cualquier cosa de estas apunta más alto de lo habitual (los propietarios del erial recalificado son familia política de Esperanza Aguirre) y porque el erial acoge una estación fantasma del AVE. Con 15 viajeros al día, según los articulillos que salen por ahí. Talmente, como una partida mala del Sim City. El ayuntamiento de Yebes, al que pertenece Valdeluz, tiene un censo electoral de 450 personas y un presupuesto de 24 millones de euros, 53.000 euros por votante al año. No está mal.

Se podría visitar también la ciudad del Pocero o el ensanche de Vallecas. Cada sitio con su particularidad. En Valdeluz hay tan poca gente que no hay ni bancos; pero en en ensanche de Vallecas sólo hay bancos y paradas de metro fantasma. Y un Ikea. No sé qué es más sórdido, si una ciudad fantasma o una ciudad fantasma bancarizada. La ciudad del Pocero, en Seseña, está todavía más en medio de la nada que Valdeluz, pero han puesto banderitas y tal como si fuese un Marina D’Or.


Extracto del blog de Valdeluz.

“Texto del mail enviado al concejal Delegado para Valdeluz, Jose Maria Mangas.

Sr.
José María Mangas
Concejal Delegado para Valdeluz

Llevamos varis meses insistiendo en la deficiencia en la recogida de los contenedores. En tu respuesta de hace un tiempo, nos decias que los recogian cada 45 días o cuendo estuvieran llenos.

Pues te pedimos que, como es tu obligación, hagas las gestiones necesarias para que ese tiempo se disminuya, como te habras dado cuenta, los contenedores ya no dan abasto, los nuevos contenedores amarillos, estan a reventar (llevan mas de una semana en ese estado).

Al sumir el Ayuntamiento de Yebes la gestión de las basuras, nos prometistes a los Vecinos que la calidad del servicio no se veria afectada, demostrando esto una vez mas que nuestras dudas sobre esta gestión estaban en lo cierto

Un cordial saludo”

Cada 45 días o cuando estuvieran llenos.

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lunes, octubre 22, 2007

El deporte nacional

Yo, la verdad, siempre he sostenido que el hecho, friki en sí mismo, de que un periodista deportivo calvo y adosado a una mochila sea el gancho de una campaña de tarjetas de crédito de Banesto obedecía al otrora mal estado físico y mental de la verdadera y ahora triunfante selección española de fútbol, es decir, el Real Madrid. Será porque a mí, cuando voy en el coche y paro a por un bocata y luego veo que ese camión que adelanté hace un rato -y en el que, por algún motivo, me fijé- vuelve a estar delante, pues no me parece estar viviendo una experiencia especialmente emocionante. Pero estaba equivocado. He subestimado el calado de la Fórmula 1 en la psique colectiva española, y no porque no fuese consciente de que la peña se ponía el despertador para ver apasionantes repostajes de combustible, ni de que en el bar del pueblo se discutiese sobre la disyuntiva goma dura-goma blanda con la misma vehemencia con la que se dirimen conflictos sobre lindes, ni de que los domingos se haya sustituido el chándal de tactel por polos y chupas con logotipos de gasolineras. De todo eso ya era consciente, pero no del verdadero potencial de los cochecitos en Españaza ni de su origen último. De eso me he dado cuenta este fin de semana, a raíz de leer que un grupo de aficionados españoles aporreaba el coche de Hamilton y de que en Oviedo la gente celebrase que un finlandés con coche italiano ganase a un asturiano y a un inglés que corren con coche inglés.

La Fórmula 1 le viene como anillo al dedo al español, y de ello parece haberse dado cuenta Alejandro Agag, ese ser con aspecto humano cuyos principales activos son ser amigo de mafiosos y haber tenido los huevos de follarse a la hija de Carlos Quinto y admitirlo después. La F1 permite ejercer de experto o entendido sin tener ni puta idea, buscar las excusas más peregrinas para justificar los fracasos y sostener con fiereza inusitada opiniones totalmente infundadas, que es lo que estoy haciendo yo en este momento. Con estos tres elementos, sólo faltaba que una gran empresa ponga pasta para que un español ponga el careto.

Sobre Alonso, bueno, permítanme tirarme florecillas a mí mismo (en realidad, todo el texto es una excusa para hacerlo) con la entrada publicada el 16 de mayo de 2006.

“A Alonso le queda mucho camino para llegar a ser Carlos Sainz. Por ejemplo, su padre no ha matado por la espalda a ningún negro que le robase el bolso de Loewe a su señora esposa. Ni se ha presentado candidato a las elecciones del Real Madrid. Pero, háganme caso, el chico promete. Va a ganar este campeonato del mundo [fue lo que pasó] o quizá el próximo. Y a partir de ahí prepárense porque va a dejar a Sainz a la altura del betún. ¿Qué no dirá cuando se le joda el coche un tío que, como Alonso, gana y se queja? En serio, ardo en deseos de verlo. De hecho, ahora mismo estoy experimentando una revelación. Lo veo. Veo a Fernando Alonso quejándose. Llorando las derrotas; culpando a comisarios, rivales y compañeros de su desgracia y celebrando sus escasas victorias como triunfos personales e intransferibles (¿alguna vez vieron a Carlos Sainz reconociendo que ganó porque el que estampó el coche fue otro?). Lo veo con el premio Príncipe de Asturias prendido en la solapa pidiendo la intervención gubernamental para no pasar su octavo año en el dique seco. Y veo al Gobierno de Asturias, o al ministro de Cultura, o a otro político destapando un monoplaza financiado a pachas por los españolitos. Veo interminables telediarios explicando la conspiración mundial que ha dejado al mejor piloto de la historia del automovilismo (verán, verán qué poco tarda en llegar este nombre) sólo con dos títulos en su carrera. "Si fuese italiano habría ganado 15", dirán. Lo veo, como Carlos Sainz, anunciando su retirada por sexta vez y, como Carlos Sainz, seguir dando la vara”.

Ahora, confieso que ni en mi día más hijoputa pude soñar el espectacular rosario de lloriqueos de toda la temporada. Ni el fantástico broche de la sonrisa de oreja a oreja de Alonso y del calvo, más contentos en la derrota que en la victoria, cómodos en el papel de víctima de la maldad ajena, con el consuelo español por naturaleza de “pues mira cómo ha quedado el otro”. Celebrando, en fin, que su compañero de equipo un tío al que hace 12 meses no conocían ni en su pueblo no ha ganado el campeonato. Ah, claro, que un malo de la película ha favorecido a otro malo de la peli... No te jode, como si McLaren y los patrocinadores fuesen a ingresar lo mismo con un español sin cuello que con una mezclita de Tiger Woods y David Beckham. Como si la Fórmula 1 fuese un deporte.

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miércoles, julio 25, 2007

Un país grotesco

Si hoy alguien me preguntase ¿cómo es el país en el que vives?, yo diría que es un país grotesco. Es el adjetivo, por ejemplo, para el tema del post anterior. Grotesca es esa estúpida e incoherente corrección de “me parece de pésimo gusto pero no deberían secuestrarla” –velocidad y tocino- y grotesca es la competición entre columnistas de ABC y La Rázon por convertirse el más fiel abrillantador de letrinas reales.

Que sí, que ya sé que la sociedad es mucho más compleja y la gente más lista de lo que parece por la tele, y que de hecho la sociedad –uséase, la gente- está por delante de la clase política, periodística y empresarial. Pero luego las cosas suceden. Sucede que desde El Jueves digan que el fiscal intervino porque vió el tomate y no sé si es cierto, pero es desde luego verosímil. Sucede que los intelectuales modernos son, según se trate de un público objetivo u otro, Juan Manuel de Prada y sus diatribas contra Darwin o Espido Freire, que escribe ensayos sobre las hermanas Brönte al tiempo que explica los problemas laborales de las últimas generaciones del baby boom.


Suceden cosas como Jesús Gil. Quizá alguien un día me explicará cómo un criminal millonario, bruto y analfabeto -es lo que entendemos aquí por movilidad social- acabó presentando un programa de televisión, convertido en representante del gracejo popular. Su mayor y único mérito fue un profundo conocimiento de la realidad española de la que es producto. No un conocimiento analítico, sino más bien el conocimiento que tiene el burro sobre el camino al abrebadero. El saber, por ejemplo, que causar la muerte de decenas de personas se podía compensar pagando 400 millones al Generalísimo. O que uno puede ser alcalde por los siglos de los siglos siempre y cuando ponga mármol en las calles y unte generosamente a los poderes fácticos y/o a sus competidores, pues el rebaño electoral se limitará a decir “qué bonita está Marbella”. Que si además consigues que la gente famosa luzca palmito en tu paseo marítimo ya te puedes pasar por el arco del triunfo todas las leyes vigentes y manejar como un cortijo empresa, ayuntamiento, patrimonio familiar y club de fútbol, pues sabido es que si algo nos gusta es arrimar cebolleta a alguien que creemos que manda. Lo del Atleti, fíjense, es un trampolín casi circunstancial aunque, claro, en un país donde la televisión pública emite El Rondo, el mundillo futbolístico le viene como anillo al dedo a esta clase de gente. Aunque es chocante que después de 20 años y dejar el equipo como un solar se le recuerde como el presidente del doblete.

Así que, después de que todos nos hayamos llevado las manos a la cabeza como el capitán francés al descubrir que en Marbella se juega, Gil despierta simpatía como El Algarrobo. Porque, si no, explíquenme esta foto. Si el Estados Unidos de después de la Guerra Fría creó Enron y sus smart guys, la España de después de la Transición creó a Jesús Gil. No nos engañemos, Gil murió en la piltra, robando y mandando, como el babeante y mediocre Generalísmo. La gran virtud española es la adoración del poder desde una autoimpuesta independencia, reírle las gracias al que manda y sacar pecho por ello. Nos siguen gustando las caenas, pero sabemos disimular como nadie. ¿Es o no es grotesco?

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sábado, julio 07, 2007

Conjuntos

No sé ustedes en qué año nacieron, pero si lo hicieron en el tardofranquismo o en la modélica Transición española seguro que se acuerdan de estas tres palabras: Diagrama de Venn. El nombre era chulo, y cuando lo oías pensabas que te iban a enseñar algo importante. Pero el Diagrama de Venn no pasaba de ser una especie de saco pintarrajeado con cosas dentro. Un saco que, por alguna ignota razón, ocupó durante un porrón de años las clases de matemáticas de los niños entre los meses de septiembre y diciembre. Cada año la misma. Dos meses dibujando circulitos y después ya nos ponían a sumar, restar, multiplicar, dividir y esas cosas, a toda prisa para acabar el programa. Pero, eso sí, el escabroso concepto de "subconjunto" está marcado a fuego en varias generaciones de españolitos.

Te preguntaban en casa al llegar "¿y hoy qué habéis hecho en clase?", y tú decías, "nada, conjuntos", lo que equivale a "pues el gilipollas, como el año pasado". Yo a veces pregunté en mi casa para qué servía eso de los conjuntos y me decían que era algo que me vendría bien para aprender otras cosas cuando fuese mayor. No digo que me mintiesen. Ahora sólo tengo 31 años y, aunque todavía no he encontrado el momento de decir "Eureka, para eso servían los conjuntos", confío en que ese momento llegue algún día. Pero por ahora no puedo decir mucho más en favor de la teoría de los conjuntos.

Creo recordar que un profesor me mandó dibujar un conjunto, y yo dibujé un conjunto de las naves pequeñitas que salían en Galáctica, y que cuando se lo enseñé se enfado conmigo injustamente. Porque los profesores decían "venga, vamos a dibujar un conjunto de casas", pero luego tú no podías dibujar un conjunto de naves. Vamos, que los profesores sabían que el conjunto era una gilipollez, pero era su gilipollez.

Normalmente las cosas que no entiendo, como por ejemplo por qué hacen un estudio sobre la cocaína en Aranda, Miranda y Madrid, no me ocupan mucho espacio neuronal, pero cuando el otro día se me vino el tema de los conjuntos a la cabeza y me cortocircuité. Para qué demonios sería eso de estar rodeando cosas con una tiza dos meses y, sin solución de continuidad, pasar a aprenderse la tabla de multiplicar. En estos casos ya saben, hay que tirar de Wikipedia.

La teoría de conjuntos es una rama de la matemática relativamente moderna cuyo propósito es estudiar unas entidades llamadas conjuntos, aunque otra parte de esta teoría es reconocida como los fundamentos mismos de las matemáticas. La teoría de conjuntos fue desarrollada por el matemático alemán Georg Cantor a finales del siglo XIX a partir de ciertas conclusiones hechas por el mismo al reflexionar en unos detalles de las series trigonométricas de Fourier. [...] El propósito de Cantor era proporcionar un método para lidiar con asuntos relacionados al infinito actual, un concepto que fue rehuido y rechazado por algunos matemáticos (Pitágoras, Gauss, Kronecker) por considerarlo sin significado. Ciertamente Cantor tuvo éxito, si bien su teoría debía ser precisada y sometida a un sistema axiomático, un proyecto que luego fue llevado a cabo principalmente por Frege, Russell, Zermelo, Skolem y Fraenkel [...] El concepto de conjunto se encuentra a un nivel tan elemental que no es posible dar una definición precisa del mismo. Palabras como colección, reunión, agrupación, y algunas otras de significado similar, se usan en un intento de describir a los conjuntos, pero no pueden constituir una definición, pues son simplemente un reemplazo de la palabra conjunto.

Ejem.

Aclarémonos. Nos enseñan en EGB una teoría desarrollada a partir de las series trigonométricas de Fourier para "lidiar con asuntos relacionados con el infinito actual" y enmendarle la plana a Pitágoras. Pero es algo sencillo, eh!. Lo único, que si un niño salta el primer día "Profe, profe, ¿Qué es un conjunto?" el profesor le dice que es algo tan elemental que no se puede definir. Chanante. Enseñar a enseñar a niños de siete años conceptos que con 31 palos ni han aplicado ni comprenden no es educar, sino un acto de fe de sospechosa similitud con la religión. Pero al menos los que iban a catequesis recibían regalos...

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martes, mayo 29, 2007

Economía de andar por casa

El otro día, hace sólo una semana, me di cuenta de que perder un bonometro de 10 viajes me jode muchísimo. Cuesta menos de siete euros, pero me jode muchísimo más que perder el dinero. Si me dan a elegir, probablemente prefiera palmar 15 o 20 euracos que un bonometro. Y no sólo por el hecho de chuparse la cola, ya sea ante el funcionario indignado por haberle interrumpido la lectura de 'Caballo de Troya XVII, la Revelación', ya sea detrás de un grupo de personas que observan boquiabiertas las máquinas expendedoras con la misma expresión que los protagonistas de Encuentros en la Tercera fase. No es sólo eso. Quizá sea que la pérdida es más tangible. O quizá sea otra cosa.

Hoy en Microsiervos explican cómo funciona esto, desde un artículo del Washington Post. Lo llaman Contabilidad Mental, y ponen un buen número de ejemplos que indican que los procesos mentales relacionados con el dinero no son siempre tan coherentes como creemos que deberían ser. El experimento que citan parte de que queremos ir al cine y dos entradas cuestan 10 euros. Un grupo pierde las entradas y otro pierde 10 euros antes de comprarlas. Qué hacer: ¿Comprar una nueva o volver a casa?. El 46% de los que perdieron la entrada comprarían otra, pero el 88% de los que perdieron el dinero lo harían. No tiene mucho sentido, ¿verdad?

Habla de eso y de más cosas aparentemente irracionales que sugieren que nuestro cerebro funciona asignando partidas de gasto e ingreso previsto, y que los descuadres en esta especie de presupuesto nos llevan a decisiones un poco tontas. Como comprar cosas rebajadas que no necesitamos porque están rebajadas. O jugar en el casino la paga extra pero ni un dólar más de la paga extra, como si fuese un dinero distinto. O ir al gimnasio porque hemos pagado aunque tengamos lesionado el tobillo.

Esto me recuerda a ese otro experimento en el que se pregunta a dos grupo de personas lo que estarían dispuestos a pagar porque les llevasen un refresco a la toalla de la playa. A un grupo se le informa del precio al que se compran las latas y a otro no. Sistemáticamente, el grupo que conoce el precio está dispuesto a pagar menos por la misma cosa en las mismas condiciones.

Sin embargo, creo que esto ya es distinto. Porque, siguiendo con la vena friki, me acuerdo también de otro experimento, y ya van tres, éste con niños y que vi en un documental de la BBC. Un niño recibe 10 monedas de chocolate y se le pide que las reparta con otro. El otro tiene la capacidad de vetar el reparto y dejar a los dos sin monedas, pero no hay segunda ronda, es decir, no hay negociación. Si dice que no, ninguno come y se van del experimento. Lo razonable en términos económicos es que diga que sí a cualquier cantidad de monedas; no tiene nada que perder. Sin embargo, cuando el reparto es especialmente desigual, los niños tienen a rechazar el acuerdo, renunciando a una, dos o tres chocolatinas a cambio de nada.

La verdad, tampoco hace falta ver un documental de la BBC. Se acordarán, supongo, de los bocadillos en el recreo de EGB… Ahí se llegaba a una suerte de equilibrio en la cantidad de bocadillo de salchichón compartida con el resto. Todos ponían o poníamos el dedo pulgar en el bocata para limitar el alcance de la mandíbula del otro, pero los que ponían el dedo demasiado cerca del borde se exponían al cabreo del resto, con consecuencias negativas en recreos posteriores.

En realidad, ni unos niños ni otros renuncian sólo por orgullo. Los autores de este último estudio , el de las chocolatinas, consideran que el cerebro está programado para no aceptar cambios que considere injustos, no por un ansia infinita de igualdad, sino como mecanismo de supervivencia a largo plazo. Es un mensaje. Decir que yo prefiero no comer y buscarme la vida antes que regalarte nada.

Dicho esto, y ya un poco más en serio, me fascinan estas historias. Si ustedes escuchan a un economista hablar, probablemente piensen que se encuentran ante un científico con capacidad de establecer hipótesis razonables y comprobarlas empíricamente, cuando en realidad no sólo es incapaz de hacer alguna estas dos cosas, sino que ni siquiera conoce los mecanismos de elección humana, que son al fin y al cabo los que definen nuestros actos y los causantes últimos de las consecuencias que queremos predecir, controlar o modificar. Decía Woody Allen que cuando alguien empieza hablando de Dios, acaba hablando de (o pidiendo) dinero. Aquí lo mismo. Cuando alguien empieza hablando de economía, termina hablando de política. De poder. Y voy a dejar aquí el desbarre, porque sí, estoy hablando de poder, de que en realidad estamos programados para rechazar, cuando podamos, el abuso. Que eso de "no como para que se joda el cocinero" no es tan idiota como pensamos, sino que es un instinto de supervivencia. Y las entradas se funden en mi cabeza como pegajosas plastas de chapapote, porque tenía una en mente, ya esbozada antes, sobre las más bien escasas diferencias entre las relaciones de poder-contrapoder en grandes empresas, grandes partidos políticos, universidades, dictaduras o cualquier grupo jerarquizado (el mundo de la moda, el literario, el periodístico o la comunidad científica) al hilo de La Vida de los Otros, pero sería demasiado.

Me limitaré a recordarles que ya saben lo que tienen que hacer cuando su empresa les quiera sodomizar más de lo normal. Y lo que tienen que responder cuando les espeten "no sabes lo que estás haciendo".

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lunes, mayo 21, 2007

Peláez

Lo malo de que a un imbécil le vaya bien en algo no es el hecho de que se salga con la suya, sino que piense que va a seguir haciéndolo.

Burger King ha lanzado una campaña de promoción entre clientes exclusivos al hilo del lanzamiento de Spiderman 3. La campaña no es pública, y no conozco hasta qué punto es generalizada. Lo digo para que no me digan “pues en la tele dicen otra cosa”. En la película Spiderman tiene que elegir entre él y los demás. “Obligado a elegir entre el tentador poder que le proporciona el nuevo traje y el compasivo héroe que solía ser, Peter deberá vencer sus propios demonios, mientras dos de sus más temidos enemigos, Venom y el Hombre de Arena (Thomas Haden Church) utilizarán sus poderes para calmar su sed de venganza, amenazando a Peter y a toda la gente que quiere”, dice la ficha.

Visto en el brete de idear una campaña de promoción atractiva, chispeante y que marque de forma indeleble las excelencias de Burger King entre la muchachada, y visto que Burger King patrocina la peli, el ejecutivo de turno ha tenido la brillante idea de hacer de guionista. Darnos a elegir entre nosotros o los demás. Para el público en general la disyuntiva consiste entre una tele y un viaje después de rascar una ficha de cartón, o algo así. Ahora, para la gente de bien la elección está entre que te manden a casa una PSP o que envíen asistencia médica para 15 niños en Uganda (asistencia sorprendentemente bien detallada en la promoción). Si eliges la PSP, los 15 niños de Uganda se quedarán como hasta entonces, y si eliges la asistencia médica, pues te quedas sin la Playstation. Sencillo. Nosotros o los demás.

Hay una pregunta por encima de todas. ¿Por qué? Qué demonios empuja a un encorbatado ejecutivo de marketing o a un no tan encorbatado publicista a plantear esta cuestión como forma de promocionar su empresa. “Para sentirte como Spiderman”. Ahh, entiendo. Muy buena idea, Peláez. Porque Pelaéz, el imbécil imaginario que ha defecado esta mierda de campaña, probablemente no quepa por la puerta de orgullo, pues su jefe le ha comprado la idea y le ha dado una palmadita en la espalda: “Peláez, le tengo en mis oraciones”. Peláez vio cómo la empresa Burger King montó un pifostio mediático de tres pares de cojones para ocultar que incumplía un código de conducta publicitaria firmado por la empresa de forma voluntaria, y quizá con eso consiguió que algunas personas ingiriesen más bocadillos de trozos de vacuno –carne, cartílagos y tejido conjuntivo triturado- como reacción a la disposición totalitaria del Estado en contra de los citados bocadillos. Y visto eso, Peláez decidió que llamar la atención estaba bien. O quizá ni eso.

En todo caso, esta no es sólo la historia de la amoral campaña de la empresa. Esta es la historia de Peláez a quien, probablemente, los niños de Uganda importarán bien poco, a la vista está, pero que tampoco creo que sea un monstruo. Más bien Peláez se me antoja como un joven agradecido de haber encontrado curro en el mercado laboral de los 90 y que con su nuevo puesto se compró una casa en SanChinarro y un sofá de Natuzzi, y que quiere medrar en la empresa como aspiración vital per se, no como un medio para conseguir otro fin. Y cuando, metido en el atasco o encerrado en la oficina a última hora de la tarde, se le ocurrió la idea de usar como cebo a los niños del tercer mundo, probablemente no pensase en que los niños, tan irreales para él como Spiderman, existen y en ese mismo momento, en una versión grotesca de las pelis de Iñárritu, estarían pensando en comerse una puta y grasienta hamburguesa porque están medio muertos de hambre, porque no tienen acceso al agua corriente ni a nada parecido a un servicio médico. A no ser, claro, que nuestro nuevo héroe social ceda su Playstation.

Traten de verbalizar la cosa, de ponerle sujeto, verbo y predicado, y después piensen. Una empresa de comida industrial trata de convertir a su público en superhéroes dándoles la posibilidad de salvar, o no, a 15 niños hambrientos a cambio de una heroicidad, la renuncia a una Playstation que no han pedido. Los niños hambrientos como medio para vender hamburguesas, o como medio para llamar la atención de la gente, o para algo que, sinceramente, me cuesta concebir. La confusión de Peláez entre fines y medios y la confusión entre lo que es real o lo que no, entre Spiderman y los niños, es la confusión de qué coño estamos haciendo aquí. Peláez es, sobre todo, alguien confundido. No es el malo de la película, no se piensen que se está forrado o que es un pérfido asesino en potencia. Qué va, las cosas malas no se publicitan y, en realidad, los niños en Uganda o en otros sitios mueren a paletadas mientras ustedes leen este puto blog.

Peláez es sólo un funcionario, y no confundan su campaña enferma, absurda y nihilista con una cuestión personal. No es ni siquiera eso. Porque Peláez, como los confundidos protagonistas de La Vida de los Otros, sólo quiere caminar, aunque no sepa hacia dónde ni por qué.

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miércoles, mayo 16, 2007

Realpolitik

A ver. No tengo que dar explicaciones de por qué me tragué las votaciones del concurso de Eurovisión. Limitémonos a discutir cómo transcurrieron dichas votaciones y cómo reflejan la evolución de la geolpolítica europea, actualmente en el umbral de un cambio de calado comparable al nacimiento del concepto de Estado-Nación en Westfalia, 1648, al huracán napoleónico, al equilibrio de poderes posterior y al telón de acero. Ahora estamos en algo que no sé qué demonios es. Las viejas alianzas se han roto y gentes de extraña procedencia ocupan los lugares antaño reservados a nobles del Oeste como la tanqueta de Leganitos. Porque vamos, que me hagan una conexión con Ereván, Tblisi o la capital de Moldavia, que ni me acuerdo de cómo narices se llama (aunque la cantante estaba bastante buena) en vez de preguntar, como manda Dios, a París, Berlín y Londres sólo puede significar una cosa: Europa se rompe, como España, y sin necesidad de rendirse a la ETA.

Ganó Serbia. La victoria del buenrollismo, de la Alianza de Civilizaciones, de decir "he pasado a cuchillo a la mitad de tu puto país, pero qué hostias, tu cantante está buena y voy a mandar un SMS". Porque no hay como limpiar por la vía rápida el Rh de la zona (o ser limpiado) para logar votos en Eurovisión. Qué son algunos cientos de miles de armenios comparados con los 12 puntos que le dio Turquía a Armenia. O qué bonito es dejar atrás pequeñas rencillas como la guerra de los Balcanes. A Serbia le dieron 12 votos (ya saben, los twelve points que desatan uuuuhhhhhs en los hogares) todas las ex repúblicas yugoslavas. Algo de buenrollismo también hubo entre Rusia y Estonia, que andan un poco a la greña en las últimas semanas.

España, quizá por aquello de la ruptura y balcanización de la patria, o quizá por los indelebles lazos de la inmigración, votó a Bulgaria, Armenia y Rumanía, mientras que recibió los 12 puntos (más o menos el 30% del total) del amable presentador de la televisión albanesa, con sede en Tirana, supongo que por solidaridad. A Españaza la representaban estos señores.


Por lo visto en google, visten siempre del mismo color, que puede ser blanco, negro o un punto medio. Se llaman Mikel, Basty, Javi y Ony. Ony, de Antonio. Quedaron 20 de 24. Basty comentó en unas duras declaraciones, "No hay por dónde cogerlo. Nos quedamos con nuestra actuación, que a la gente le ha gustado", añadió Basty, que recordó que "el público aquí en Finlandia no estaba de acuerdo con la votación".

Basty, al igual que mucha gente, tiene dificultades para comprender la nueva situación, algo que se refleja en la apuesta estética de la representación española. Mientras Francia o Inglaterra dejan claro que el papel correspondiente a las otrora potencias es ya el de aportar una nota de color con coreografías dignas de Amo a Laura, la propuesta española ni es kitsch ni es folclórica ni nada. Es, de hecho, la nada. Y Basty no sabe, el pobre, que el status quo (expresión que alcanzó la gloria en dos momentos, con el grupo musical y con la isla de Perejil) ha saltado por los aires con la llegada de toda esta panda de paisillos de banderas extrañas. Además, qué cojones, si no ganó Rosa de España, esa mujer que marcó un hito en el proceso de imbecilización de este país, sería un insulto a la raza española que cuatro metrosexuales (se dan cuenta de la dicotomía PP-PSOE, supongo) sacasen mucho más que la de Quién Maneja mi Barca.

Más aún cuando ya nada queda del tradicional equilibrio de poderes y de los lazos generados por monarcas incestuosos y hemofílicos o fronteras compartidas. Las cosas cambian, y por eso aunque alianzas como la de Malta y Reino Unido se mantienen fuertes, Andorra no nos votó, lo que provocó la justa y necesaria indignación de Beatriz Pécker. Porque el mapa europeo cambia, señores, pero la presentadora de Tocata nos va a perseguir hasta las mismísimas calderas de Pedro Botero.

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lunes, marzo 12, 2007

Natuzzi

Aquí asumimos que la población nacida al calor del destape se divide entre los que hemos salido con diferentes niveles de frikismo en sangre y los que se dedican al tuning. Dejando aparte, obviamente, a los pijos, que no tienen los problemas que les contare después.

Entiendan, por favor, esta división en un sentido amplio y no se dejen cegar por los árboles. Pongamos por caso que no logran catalogar a una persona. El presidente del Sindicato de Estudiantes. Pues este es un caso claro de tuning. O el de uno que camina con raquetas por el monte. Esto es frikismo. La diferencia entre tuning y frikismo reside en la aspiración de cada cual a partir de sus habilidades sociales o de reproducción. El friki no liga y en consecuencia se dedica a programar calculadoras, mientras el tuning busca la superación a partir de tener más etapas de potencia que el de al lado. Y donde digan etapas de potencia digan entradas de conciertos de Fangoria. Y donde pone calculadora plantéense la condición de los que se saben alineaciones de la liga alemana. Y así sucesivamente.

Pues creo que me he equivocado, hay más que frikis y tuning. Les contaré una historia. San Chinarro, 2006. Una joven pareja acaba de comprar un apartamento en una paramera sin transporte público a millón y pico el metro cuadrado. Es una buena zona, hecho que se refleja en que no hay panaderías ni bares ni sitios para comprar el periódico. Sólo hay bancos. Ahí se nota donde hay nivel, señores. Pues bien, la pareja protagonista de nuestra historia acaba de escriturar el nidito de amor. Claro está que un piso de San Chinarro no se amuebla con cualquier cosilla, y claro está que el granito rosa, pulido como el de las pirámides de Egipto, hay que instalarlo en el momento de la compra. Se establece un sistema de prioridades y, tras la cocina y la cama, llega el momento del sofá. El momento Natuzzi. Con la casa medio vacía, toca adquirir un elemento diferencial a la par que puntal de la nueva vida en SanChinarro. Para reforzar la estética minimalista y destacar la belleza de la obra italiana, el resto de la casa se mantuvo con la gres de castellón y el estuco de altas calidades del día de la escritura. Y, bueno, también por cuestión de pasta, porque nuestra pareja Natuzzi no se va de viaje los puentes. Tampoco hay muchas opciones de gastar dinero, sin panaderías ni bares ni papelerías. Bancos, sí, que hay que pagar la hipoteca en algún sitio.

No se dejen engañar por las apariencias. Ni todos los que viven en San Chinarro son Natuzzi ni todos los que creen alejarse de este estereotipo están alejados de él. Ya hablamos aquí de una variante de los Natuzzi; los Vitalínea. Ya saben, esa gente con la que ustedes creen tener tener una cierta afinidad pero con los que es imposible mantener una conversación divertida.

Pero los Natuzzi sólo son víctimas. La lucha contra el franquismo marcó la generación de nuestros padres, independientemente del grado de implicación (nulo en el caso de los que tienen secretaria) y la dualidad entre la heroína y Mario Conde marcó a sus hermanos pequeños. La nuestra está mediatizada por tener, teóricamente, todo el trabajo hecho (en política, dinero y cultura, que suele ser lo mismo) por la generación anterior. Únase a ello el tema de la vivienda y el de las expectativas laborales frustradas y tienen ahí a una cohorte de gente sin nada que inventar pero con problemas para vivir lo que han inventado para ello.

En esas estamos. Quizá los Natuzzi sean los más honestos. Responden lo mejor que pueden al reto que les ha sido impuesto. La superación es el sofá de Natuzzi. Para otros es ser el más guay de la clase y para los otros ganar una carrera entre microprocesadores. Así que, aunque yo tenga debilidad por estos últimos, siempre me puedo quedar tranquilo y echar la culpa a la sociedad (o sea, a nuestros padres) de que la joven pareja no salga de vacaciones por culpa de un sofá.

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lunes, febrero 12, 2007

El Dioni

La vecina de mi casa familiar es una señora cuya edad apenas parece variar con el paso de los años. Tiene algunos problemas con el léxico, de modo que los gatos no son siameses sino "miameses", además de otro montón de patadas al diccionario de las que no me acuerdo. Una de sus hijas vivía en Alcobendas lo que, en el Burgos de la época, tenía su punto. Al fin y al cabo venían de la metrópoli y por eso se les suponía más modernos que a los de provincias. O algo así.

La pareja de Alcobendas tuvo un hijo cuando yo andaba por los 12 o 14 años. Lo llamaron Jonathan. La vecina, que harto tenía con el castellano, no lo veía con muy buenos ojos, pero lo asumía como buena cristiana, con resignación no exenta de reivindicación. "Sí, hija, lo han llamado Jonathán", acentuando en la a, "pero yo, para no hacerme líos, le llamo Dioni". La frase fue automáticamente elevada a la categoría de mito familiar, y el Dioni ha sido desde entonces un personaje particularmente observado debido a su nombre. Por cierto, que el Dioni que ahora es presidente de Argentina es, para mí, un Dioni garrafón.



¿cuál es el verdadero Dioni? ¿Han dado garrafón a toda Argentina?

Era la época. De los nacidos alrededor de 1985 salen unos cuantos Dionis. No sé por qué, si se debió a alguna serie de televisión o a que la entrada en la CEE desató una fiebre de cosmopolitismo, pero las Jessicas, Jennifer o Desirée, más los Cristian y Jonathan llegaron a Españaza de repente. Según las estadísticas del INE, en los 80 un 4,6 por mil de los nacidos eran Cristian (en los años 90 alcanzan el 94 por mil) y un 4,2 Jonathan. En chicas tenemos un 5,8 por mil de Jessica y una duda metódica con Vanessa (7,3 por mil) y Vanesa (9 por mil). No sabemos si es un nombre de aluvión o no. Creo que sí, porque no se ven Vanessas ni Vanesas en los nacidos antes de esa década.

Esta nueva realidad fue, por cierto, bien aprovechada por los creadores/transmisores de mitos urbanos. Yo recuerdo con especial fervor el que se refería a una familia cuyos hihos se llamaban, supuestamente, Jesucristo, Prosinecki y Dodi al Fayed. O aquel presunto Kevin Costner de Jesús que moraba en las afueras de Madrid. Como buenos mitos urbanos, da igual si son ciertos o no. Molan, y punto.

Eso ya pasó. Superada la euforia europeísta llegó la conciencia de la rica pluralidad española. Iker, Marc, (como coño será el plural de estos nombres) Aitores, Ainhoas, Nereas y demás poblaron el mapa nacional allí donde antes campaban los nombres guiris. El hermano pequeño de Dioni es, sí, Aitor. Y tras el rollito 'nación de naciones' recuperamos, más o menos, algunas de las esencias patrias. No volvimos a los Antonia, Vicenta, Felipe o Emilio, sino a Alejandros, Albas, Nicolases y Lucías. O Jimena y Rodrigo, en el caso de las clases dirigentes.

Lo curioso es que los Jonathan de los años 80 están dejando de ser niños. En Primera División hay tres Jonathan (dos de ellos en el Celta) más otro que bajó el año pasado con el Cádiz. En condiciones normales, después vendrán los nombres 'nación de naciones', aunque tenemos dos adelantados a su tiempo, Iker Casillas y Kepa Blanco, un marbellí que juega en el Liverpool.

¿Qué será lo siguiente? Pues teniendo en cuenta las estadísticas de nacimiento, buena parte de la selección española que juegue el mundial de 2022 estará hecha de Jason Bryan y Mohamed lo que quizá, sólo quizá, permita que hagamos algo más que el ridículo, como esa selección gabacha de Francia 98 en la que el único blanco era vasco, tenía cara de bruto y se llamaba Bixente.

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