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Y allá van de nuevo...

lunes, octubre 22, 2007

El deporte nacional

Yo, la verdad, siempre he sostenido que el hecho, friki en sí mismo, de que un periodista deportivo calvo y adosado a una mochila sea el gancho de una campaña de tarjetas de crédito de Banesto obedecía al otrora mal estado físico y mental de la verdadera y ahora triunfante selección española de fútbol, es decir, el Real Madrid. Será porque a mí, cuando voy en el coche y paro a por un bocata y luego veo que ese camión que adelanté hace un rato -y en el que, por algún motivo, me fijé- vuelve a estar delante, pues no me parece estar viviendo una experiencia especialmente emocionante. Pero estaba equivocado. He subestimado el calado de la Fórmula 1 en la psique colectiva española, y no porque no fuese consciente de que la peña se ponía el despertador para ver apasionantes repostajes de combustible, ni de que en el bar del pueblo se discutiese sobre la disyuntiva goma dura-goma blanda con la misma vehemencia con la que se dirimen conflictos sobre lindes, ni de que los domingos se haya sustituido el chándal de tactel por polos y chupas con logotipos de gasolineras. De todo eso ya era consciente, pero no del verdadero potencial de los cochecitos en Españaza ni de su origen último. De eso me he dado cuenta este fin de semana, a raíz de leer que un grupo de aficionados españoles aporreaba el coche de Hamilton y de que en Oviedo la gente celebrase que un finlandés con coche italiano ganase a un asturiano y a un inglés que corren con coche inglés.

La Fórmula 1 le viene como anillo al dedo al español, y de ello parece haberse dado cuenta Alejandro Agag, ese ser con aspecto humano cuyos principales activos son ser amigo de mafiosos y haber tenido los huevos de follarse a la hija de Carlos Quinto y admitirlo después. La F1 permite ejercer de experto o entendido sin tener ni puta idea, buscar las excusas más peregrinas para justificar los fracasos y sostener con fiereza inusitada opiniones totalmente infundadas, que es lo que estoy haciendo yo en este momento. Con estos tres elementos, sólo faltaba que una gran empresa ponga pasta para que un español ponga el careto.

Sobre Alonso, bueno, permítanme tirarme florecillas a mí mismo (en realidad, todo el texto es una excusa para hacerlo) con la entrada publicada el 16 de mayo de 2006.

“A Alonso le queda mucho camino para llegar a ser Carlos Sainz. Por ejemplo, su padre no ha matado por la espalda a ningún negro que le robase el bolso de Loewe a su señora esposa. Ni se ha presentado candidato a las elecciones del Real Madrid. Pero, háganme caso, el chico promete. Va a ganar este campeonato del mundo [fue lo que pasó] o quizá el próximo. Y a partir de ahí prepárense porque va a dejar a Sainz a la altura del betún. ¿Qué no dirá cuando se le joda el coche un tío que, como Alonso, gana y se queja? En serio, ardo en deseos de verlo. De hecho, ahora mismo estoy experimentando una revelación. Lo veo. Veo a Fernando Alonso quejándose. Llorando las derrotas; culpando a comisarios, rivales y compañeros de su desgracia y celebrando sus escasas victorias como triunfos personales e intransferibles (¿alguna vez vieron a Carlos Sainz reconociendo que ganó porque el que estampó el coche fue otro?). Lo veo con el premio Príncipe de Asturias prendido en la solapa pidiendo la intervención gubernamental para no pasar su octavo año en el dique seco. Y veo al Gobierno de Asturias, o al ministro de Cultura, o a otro político destapando un monoplaza financiado a pachas por los españolitos. Veo interminables telediarios explicando la conspiración mundial que ha dejado al mejor piloto de la historia del automovilismo (verán, verán qué poco tarda en llegar este nombre) sólo con dos títulos en su carrera. "Si fuese italiano habría ganado 15", dirán. Lo veo, como Carlos Sainz, anunciando su retirada por sexta vez y, como Carlos Sainz, seguir dando la vara”.

Ahora, confieso que ni en mi día más hijoputa pude soñar el espectacular rosario de lloriqueos de toda la temporada. Ni el fantástico broche de la sonrisa de oreja a oreja de Alonso y del calvo, más contentos en la derrota que en la victoria, cómodos en el papel de víctima de la maldad ajena, con el consuelo español por naturaleza de “pues mira cómo ha quedado el otro”. Celebrando, en fin, que su compañero de equipo un tío al que hace 12 meses no conocían ni en su pueblo no ha ganado el campeonato. Ah, claro, que un malo de la película ha favorecido a otro malo de la peli... No te jode, como si McLaren y los patrocinadores fuesen a ingresar lo mismo con un español sin cuello que con una mezclita de Tiger Woods y David Beckham. Como si la Fórmula 1 fuese un deporte.

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15 Comments:

Blogger His said...

Has bordado la españolidad. A la altura del Unamuno más castizo. Olé.

22 octubre, 2007 15:41  
Blogger His said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

22 octubre, 2007 15:41  
Blogger Ion said...

A la altura del Unamuno más castizo.

Este golpe bajo me lo apunto...

22 octubre, 2007 16:00  
Anonymous Anónimo said...

En efecto Pierre, lo español se plasma en comportamientos tan bizarros como éste.
No se lamenta la oportunidad perdida sino que se celebra la derrota del "negro" (los de mi trabajo lo llaman así)a manos de su propio despropósito...
Es lo que ocurre en lugares donde el chulerío es la única manera de relación con los demás, la palabra "educación" resulta ofensiva y el infortunio propio sólo puede ser provocado por una conspiración internacional.
Mezclar deporte con furia roja sólo puede conducir al hooliganismo, como bien se encargan de demostrar aquellos seres que hace tres años no tenían ni puta idea de la existencia de la F1.

22 octubre, 2007 16:03  
Anonymous Anónimo said...

Pareces el "Expansión", citándote a tí mismo pero, puñaladas al margen, reconozco que llevabas toda la razón....
Quizá por eso ayer no podías borrar de la cara una sonrisa aún mayor que la de Alonso quien, incapaz de disimular su satisfacción, incluso felicitó a Hammilton!.
Anónima

22 octubre, 2007 16:30  
Blogger Quettaheru said...

Completamente de acuerdo. Un 10 para el artículo. Incluyendo la "sutil" autorreferencia. El que le dieran a este tío el Príncipe de Asturias no dice mucho de esos premios, desde luego...

22 octubre, 2007 22:34  
Blogger Illuminatus said...

La deportividad española me quedó cristalinamente clara en el trofeo Villa de Madrid de Karate de hace tres años: animar siempre al español aunque sea un muñón, lo normal.

22 octubre, 2007 23:27  
Anonymous Anónimo said...

Una comisión de catedráticos de estética ha solicitado formalmente a la Liga de Jurgol Pofesional que habiliten una plaza en la primera división para un equipo asturiano. Cualquiera que sea. Que esta gente del Principado está muy descentrada y practican el hooliganismo (con todos sus tics) donde no toca.

La Formula 1 es una exaltación del dispendio. Si todavía fueran carreras de amables Toyotas Prius....

22 octubre, 2007 23:50  
Anonymous Anónimo said...

Si eres capaz de parar el Reino de España un domingo a la hora del futbol te esta permitido todo. Tirar en la primera curva al compañero que va a ganar el mundial sabiendo que no puedes ganar tu, por muy ingles que sea, es como la revancha de Trafalgar. Y de coches sabemos todos, quien no haya sido Fitipaldi alguna vez con un F 1000 que tire la primera piedra. Ahora no claro somos mayores y nos clavan unas multas de aupa.

El ingles tampoco es que sea muy listo, le taponó Masa, le tiró Alonso y le remato Raikonen. Con ser cuarto sin hacer nada era campeón. Flema britanica.

23 octubre, 2007 07:22  
Anonymous Anónimo said...

Bueno, francamente me siento bastante feliz de que hammilton alias "jaimitol" se haya quedado a las puertas. Como bien dijo el periodista deportivo calvo y adosado a una mochila mclaren ha hecho el ridiculo mas espantoso de la F1, por supuesto aora apelaran por unas supuesta infraccion de los dos pilotos que quedaron frente a hammilton, lo que sera aun mas vergonzoso si le dan el mundial, (lo que estoy ansioso por ver) una victoria en los despachos ya que en pista no la consigue...

Alegria vergonzosa que lo llaman cierto? Pues mi conciencia estara de vacaciones, porque despues de todo soy feliz ^^

23 octubre, 2007 10:46  
Blogger Pedro said...

Totalmente de acuerdo con Pierre.

Si lo que ha hecho McLaren con Hamilton y Alonso, lo hubiera hecho Seat con Alonso y Hamiltonm todo hubieran sido risitas celebrando la típica picardía española.

23 octubre, 2007 12:01  
Blogger Dr. Malcolm said...

pues yo me alegré doblemente de que ganara raikkonen.
primero porque no ganó alonso, que es un ser despreciable.
y segundo porque no ganó lewis, tan despreciable como el primero.

españa se rompe... y felipe sin dimitir

23 octubre, 2007 16:27  
Blogger Emilio Cervantes said...

Pierre,

Disturbas la paz de los grandes primates.

23 octubre, 2007 23:28  
Anonymous Anónimo said...

grandioso,

una vez mas has dado en el calvo...

24 octubre, 2007 19:03  
Blogger E. Martin said...

Y lo mejor es que se la tienen jurada a Hamilton por ser negro, no por ser británico.

02 noviembre, 2007 14:16  

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