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Y allá van de nuevo...

martes, abril 25, 2006

Los Vitalínea

"Es como tomarte un yogur Vitalínea. No está malo, pero te quedas como antes". Estos momentos de brillantez son marca de la casa. De la de andreu, digo. Estábamos hablando de esta clase de gente que tiene por fuera la apariencia de que pueden ser interesantes pero cuando hablas con ellos un par de veces, cuando rascas un poco, no hay nada. Y, no se equivoquen, no se trata de ser o no superficial, según la idea generalmente aceptada de superficialidad. No, es una cosa más sutil. Una evolución, perfeccionada, de la superficialidad. Superficialidad 1.2.

La gente Vitalínea no son pijos que cantan Modestia Aparte u Hombres G cuando lo oyen en un bar. Pueden hacerlo, sí, pero no un rasgo definitorio. El aspecto exterior no suele ser, de hecho, marca de agua salvo para el observador avezado. Son más reconocibles por aquello que no tienen: sangre. Son gente profundamente aburrida. Puede que lean los mismos libros que tú, que les guste música parecida, que tengan algunas costumbres o círculos similares. Pero hablas con ellos y te aburres como una ostra. No porque sean gente callada o de costumbres tranquilas (muchos de mis mejores amigos lo son, y yo en cierto modo también), sino porque los Vitalínea nunca jamás van a salirse de lo que se espera de ellos. No te van a descubrir nada. Es difícil que te rechine algo de ellos o que caigan mal de primeras. Antes al contrario, es su irritante corrección lo que les hace prescindibles.

De un Vitalínea lo que has visto es lo que vas a ver. Y punto. Si te sorprenden, es para mal. Quiero decir, si te sorprenden es para enseñarte que son mucho más convencionales de lo que pretenden. Por cierto, que les suele joder que te des cuenta, especialmente cuando cuando les haces ver que determinado comportamiento (por ejemplo, ir de vacaciones a cala de san pedro) no es más que un lamentable tópico cuya diferencia respecto a pasar agosto en Benidorm es, simplemente, la clase social de los progenitores. Volviendo a los comentarios de andreu, "prefiero un pijo con el que no tengo nada en común pero que tiene un punto gamberro. Al menos me divierto". Sí, es cosa de divertirse. Pero también, digo yo, de diversidad. Y si no han entendido nada de esta entrada, levántense el domingo por la mañana (si viven en Madrid), compren El País y vayan a la Latina. Como a las dos de la tarde. Y lo entenderán. Vaya si lo entenderán.

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7 Comments:

Blogger Dr. Malcolm said...

Este pierre, ¿en quién estará pensando???

por cierto, querrás decir comprar País e ir a Latina, ¿no?

25 abril, 2006 12:55  
Blogger Surlaw said...

Pero algunos de ellos son el pattex de la sociedad, Señor Pierre.

Me ha gustado el post.

25 abril, 2006 14:23  
Anonymous Anónimo said...

o sea, que usted también pasa los domingos en La Latina. Déjeme adivinar, ¿compra el País?

Malcoml: El periódico se llama El País (lo pone en la portada, compruébelo) y el barrio, La Latina (compre un mapa).

26 abril, 2006 09:38  
Anonymous polako said...

para el usuario anónimo:

El comentario de Malcom es irónico y hace referencia al siguiente post de Pierre:

De India
"India dicen los que no se lavan", gritamos a coro Raquel y yo cuando el redactor jefe de Economía preguntó si se dice India o La India. Es una respuesta algo desproporcionada, sí, pero tiene su historia. La expresión "acabo de llegar de India" me genera una reacción psicosomática que arranca en los huesecillos auditivos para terminar en el hígado, y que sólo es comparable a la registrada cuando oigo hablar con acento andaluz a gente de Moratalaz (Alejandro Sanz) o Elche (el de El Bicho). En general, nótese que la ausencia del artículo en la expresión indica una relación más cercana, habitual y compleja del viajero con la India. Si decimos, por ejemplo, "en septiembre me voy a la India", quedamos como un turista (es decir, lo que somos), pero de la otra forma, aun siendo el mismo viaje, parece que vamos a dejar que la espiritualidad oriental se revele en nuestro karma o algo así, y que además lo hacemos con relativa frecuencia. Y que conste que no tengo nada en contra del rollo comeflores, que tengo una cierta debilidad por él y que he ido a campos de trabajo en verano. En realidad mi debilidad es por las comeflores, pero sospecho que no soy el único, y que hasta el más perroflauta de la ciudad está en el ajo para ver si moja.

Por donde no paso es es por el pijerío. Una noche estaba en una cena en casa de alguien y el tío que estaba delante, prototipo de pijazo que va de jipi, le estaba tirando el tejado completo a otra chavala, ésta conocida mía. Ella nos preguntó dónde podría pasar una semana de vacaciones alejada del mundanal ruido y yo, con mi habitual habilidad para ligar (estaba como un queso), contesté "pues ni puta idea... ¿por qué no me pasas la cerveza, por favor?". Pero peor fue lo del otro. "Conozco el sitio más maravilloso del mundo, no has visto nada así en tu vida". Hombre, pues me puse a escuchar. "Tienes que ir a cala de San Pedro". Acabáramos.

La cala de San Pedro es como una extensión de Madrid. La Torrevieja de las rastas. Hippies (de verdad o como el colega de arriba) suficientes para formar varias divisiones de infantería se arraciman a pelo en una playa aislada de uno o dos kilómetros, y no para homenajear el exilio republicano de 1939 en Argelès sur Mer o Collioure, no, sino por gusto. En su momento (hace unos 20 años) sería la bomba, claro, pero hoy la cala de San Pedro significa pasar las vacaciones sin baño, sin sombra y encontrándote a tu ex cada vez que te subes al monte a evacuar y/o pincharte el culo con hilagas. Pero, volviendo al tema del artículo, ¿alguien ha oído alguna vez "pesco en golfo de Cádiz " o "la cocaína entra por ría de Arosa? No. Pues eso.

Mi obsesión, compartida con Raquel, por la eliminación del artículo viene de que ésta sólo se da al referirse a destinos vacacionales y con un objeto concreto: ser más guay. Tanto el que habla como las vacaciones. A este efecto hemos ido confeccionando una lista sobre expresiones de este tipo escuchadas directamente o indirectamente (con un factor kevin bacon máximo de uno). Ahí va. A cabo Norte. A Puerto (de Santa María). A Picos (de Europa). A Pirineos. A Rozas (este verídico). A cabo de Gata. Y se admiten sugerencias...

PD. Ya sé que están todos conspirando para no dejarme comentarios en el post anterior, pero se van a joder porque voy a seguir plantando las lamentables entradas sobre libros, dignas de intelectualillo gafaspasta de tres al cuarto. Que es mi gato y me lo follo cuando quiero.

26 abril, 2006 13:11  
Anonymous Anónimo said...

Ay usuario anónimo,
si es que antes de hacerse el listo hay que pensárselo un par de veces...

01 mayo, 2006 23:52  
Anonymous the socialite said...

¿Que tal lo de "en cocina"?
Entrar en cocina, montar en cocina, servir en cocina. Es para vomitar ¿o no?

13 marzo, 2007 12:54  
Blogger El Teleoperador said...

Una vez estaba con unos amigos en La Latina. Al rato vino un tipo con El País, El Mundo y alguno más, y todos los suplementos. Eran como las dos y media de la tarde. Y el tipo era Nacho Escolar.

13 marzo, 2007 15:45  

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