Burmese Days (ii)
También pienso en la primera persona que me comentó que el día 17 iba a haber manifestaciones, un conductor de trishaw -una especie de bici-taxi con sidecar- de Mandalay, que decía que era de la Liga Nacional para la Democracia, el partido de Aung San Suu Kyi. The Lady, como la llaman con veneración todos los birmanos. O en la gente de Hsipaw, un maravilloso pueblo en las colinas Shan donde el tiempo parecía haberse parado.
O en los chicos de Bagán que me invitaron a jugar con ellos al chinlon, que consiste en mantener en el aire una pelota como de mimbre usando sólo los pies, las rodillas y la cabeza. Es el deporte favoritos de los birmanos, no tiene ganadores o perdedores -sólo si juegan con red, estilo voleibol- y cuando lo hacen en serio, por lo visto, es una mezcla de juego, arte marcial y danza, pero eso no lo vi, yo sólo vi a gente jugando para divertirse. Supongo que dentro de unos días volverán a jugar a la sombra de la acacia, pero no sé que habrá pasado con la otra gente. Con los monjes que se manifestaban en la calle Bogyoke Aung San, dedicada al héroe nacional padre de Suu Kyi. Aquella manifestación estaba tolerada y organizada. Tenía un cordón de seguridad y el único policía de los alrededores era un guardia de tráfico. Algunos extranjeros filmábamos a los monjes y éstos nos miraban y elevaban el pulgar con el puño cerrado.
Algunos de los que salen en este vídeo estarán muertos. Otros detenidos. Por eso no sé qué decir cuando me sacan el tema.
Birmania es un país increíbe, pero lo especial es la gente. Tienen la serenidad, la empatía y la honestidad que no se encuentra por ahí, una especie de inocencia que no lo es, y la sonrisa más sincera.
Pero luego te coges un avión, y mientras allí los monjes plantan cara a los soldados un taxista sucio e indignado insulta a los motoristas, y ves los bosques de grúas en los alrededores de la ciudad antes de entrar en tu pequeña casa, que increíblemente está como la dejaste, y vuelves a tu rutina y nada a tu alrededor ha cambiado, sólo el poso que te ha dejado dentro esta gente que vive en otro mundo.
P.D.- Ya sé que como cámara no tengo futuro. Ahórrense los comentarios, que ya me han dado bastante caña, y traten de no vomitar. Gracias a los que me echaron un cable para convertir el vídeo.
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