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Y allá van de nuevo...

sábado, diciembre 01, 2007

Gallinas

"Mientras no poseí más que mi catre y mis libros, fui feliz. Ahora poseo nueve gallinas y un gallo, y mi alma está perturbada. La propiedad me ha hecho cruel. Siempre que compraba una gallina la ataba dos dias a un árbol, para imponerle mi domicilio, destruyendo en su memoria fragil el amor a su antigua residencia. Remendé el cerco de mi patio, con el fin de evitar la evasion de las aves, y la invasión de los zorros de cuatro y dos pies. Me aislé, fortifiqué la frontera, tracé una línea diabólica entre mi prójimo y yo. Dividí la humanidad en dos categorías; yo dueño de mis gallinas, y los demás que podían quitármelas. Definí el delito. Dónde está mi vieja tranquilidad?. Estoy envenenado por la desconfianza y el odio. El espíritu del mal se ha apoderado de mí. Antes era un hombre. Ahora soy un propietario."

El texto es de Rafael Barrett, sobre quien Gregorio Morán, uno de nuestros articulistas preferidos, porque escribe bien y por su mala leche, acaba de publicar un libro. Dice Morán que escuchó estas líneas y empezó a descubrir al personaje. Y, bueno, qué les voy a contar, yo ni siquiera me he comprado el libro, sólo he hecho cuatro búsquedas de Google, y hay que ser desvergonzado para hablar de algo que no se sabe, pero si a alguno de ustedes le acaba por interesar Barrett tanta ligereza quedará perdonada, supongo. Aquí tienen un buen porrón de artículos de Rafael Barrett, como El odio a los árboles. Y también las gallinas, y descubro el original, algo más largo que la versión aparentemente editada.

Mientras no poseí más que mi catre y mis libros, fui feliz. Ahora poseo nueve gallinas y un gallo, y mi alma está perturbada.

La propiedad me ha hecho cruel. Siempre que compraba una gallina la ataba dos días a un árbol, para imponerle mi domicilio, destruyendo en su memoria frágil el amor a su antigua residencia. Remendé el cerco de mi patio, con el fin de evitar la evasión de mis aves, y la invasión de zorros de cuatro y dos pies. Me aislé, fortifiqué la frontera, tracé una línea diabólica entre mi prójimo y yo. Dividí la humanidad en dos categorías; yo, dueño de mis gallinas, y los demás que podían quitármelas. Definí el delito. El mundo se llena para mí de presuntos ladrones, y por primera vez lancé del otro lado del cerco una mirada hostil.

Mi gallo era demasiado joven. El gallo del vecino saltó el cerco y se puso a hacer la corte a mis gallinas y a amargar la existencia de mi gallo. Despedí a pedradas el intruso, pero saltaban el cerco y aovaron en casa del vecino. Reclamé los huevos y mi vecino me aborreció. Desde entonces vi su cara sobre el cerco, su mirada inquisidora y hostil, idéntica a la mía. Sus pollos pasaban el cerco, y devoraban el maíz mojado que consagraba a los míos. Los pollos ajenos me parecieron criminales. Los perseguí, y cegado por la rabia maté uno. El vecino atribuyó una importancia enorme al atentado. No quiso aceptar una indemnización pecuniaria. Retiró gravemente el cadáver de su pollo, y en lugar de comérselo, se lo mostró a sus amigos, con lo cual empezó a circular por el pueblo la leyenda de mi brutalidad imperialista. Tuve que reforzar el cerco, aumentar la vigilancia, elevar, en una palabra, mi presupuesto de guerra. El vecino dispone de un perro decidido a todo; yo pienso adquirir un revólver.

¿Dónde está mi vieja tranquilidad? Estoy envenenado por la desconfianza y por el odio. El espíritu del mal se ha apoderado de mí. Antes era un hombre. Ahora soy un propietario...

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14 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Danos algo tuyo, Pierre!
(todo menos un hijo, claro)
Anónima

03 diciembre, 2007 19:08  
Blogger Illuminatus said...

Hmmmmm, a mí no me parece mal lo de este tipo pero eso mismo (contado de otra forma) viene en el canon budista.

03 diciembre, 2007 21:33  
Anonymous Anónimo said...

Hoyga, ud. leyó alguna vez a Hegel, o a Averroes?.
Es ud. un criptocomunista?. jajaja.

04 diciembre, 2007 11:43  
Blogger  said...

Excepcional! Voy a buscar este libro. Por supiesto comparto mi admiración también hacia Morán. Des de hace tantos años.

04 diciembre, 2007 23:39  
Anonymous Anónimo said...

Pues a mi me gustó leer este tramo (párrafo) de ese libro. Sin más.

06 diciembre, 2007 00:07  
Blogger Recaredo Veredas said...

Es lo mismo de siempre, pero notablemente narrado, lo que suele resultar excepcional. Enhorabuena por el hallazgo.

09 diciembre, 2007 16:22  
Anonymous La verdad absoluta said...

Ese tío es un panoli y un amargado, con lo fácil que es sentarte a admirar todo lo conseguido y jactarse de las capacidades de uno.

La misma basura de siempre.

Lo gracioso es que antes, cuando su alma no era impía el tío tenía libros lo que imprima sabiduría a su antigüo estadio, ahora es muuuy malo, antes era un amante del saber y ahora un propietario.

Qué asco de gente.

13 diciembre, 2007 01:27  
Anonymous Anónimo said...

Grande Morán.

Saludos,
pep

17 diciembre, 2007 09:52  
Anonymous Anónimo said...

Desde luego el autor se ha leído el "Discurso sobre el origen de las desigualdades entre los hombres" de Rousseau, porque trata exactamente de lo mismo pero de modo ensayístico. Buena narración.

21 diciembre, 2007 18:36  
Anonymous Aloe said...

Diderot tiene un texto exactamente igual, hasta en el tono. No habla de gallineros, sino de su bata bordada, de los muebles de su habitación, del grabado en la pared. Claro, vivía en Paría, donde no es fácil tener gallinas...
¿Por qué no tendré el libro a mano, para citarlo? Hay que ser más propietario, y tener la más opulenta biblioteca en casa.

29 diciembre, 2007 17:27  
Anonymous Anónimo said...

Eso es una gilipollez y "La Verdad Absoluta" un absoluto gilipollas.

Personalmente, aunque me deprime, creo más en lo de "homo hominis lupus".

02 enero, 2008 20:57  
Anonymous Sotogrande said...

Estas teorías que implican que el progreso es malo están destinadas al fracaso. Me gusta la verdad absoluta porque existe. Una nota puede estar desafinada o afinada. Eso es una verdad absoluta, igual que el hecho que nuestro tiempo en este estádo corpóreo es limitado.
Por lo que el acaparar bienes no tiene ningún sentido trascendente más allá de la trascendéncia que le demos a disfrutar mientras vivimos.
Pero se puede disfrutar de muchas formas, no?

O quieres sugerirme, a mi, cómo tengo que vivir?

Grácias por el consejo, pensaré en él y si me parece bien regalaré los pollos, hasta entonces cómo me toques uno te pego un tiro.

01 febrero, 2008 03:50  
Anonymous Anónimo said...

A mi me flipan los prototipos. Mirad ESTA MARAVILLA.

06 julio, 2008 19:12  
Anonymous Anónimo said...

A mi me flipan los prototipos. Mirad ESTA MARAVILLA.

06 julio, 2008 19:12  

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