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Y allá van de nuevo...

martes, noviembre 07, 2006

La rave del ladrillo (ii)

Existe la convicción profunda de que las casas nunca bajan de precio. Muy español, sí. Nos gustan tanto los planteamientos simples como defenderlos con vehemencia cual dogmas de fe que, como tales, no necesitan de explicación adicional. Las casas no bajan. ¿Por qué? Porque nunca han bajado. ¿Nunca? No, nunca, es un valor seguro, joder. Vale. La Santísima Trinidad existe. ¿Por qué? Pues porque existe.

Además de contener una estupidez insultante (si fuese cierto y da igual lo que paguemos por una casa, el precio sería infinito "desde hace varias edades de los hombres", que diría Gandalf), el argumento es falso. Las casas bajan como cualquier otra cosa. De hecho, esta idea marcada a fuego de que el precio de la vivienda no baja es, junto al hecho de que sea éste el principal y casi único argumento a favor del ladrillo, la mejor prueba de que estamos ante una burbuja especulativa de libro. Tampoco bajaban los tulipanes en la Holanda del siglo XVI. Y hace sólo unos pocos años la Bolsa y la economía habían entrado, gracias a internet, en una fase de crecimiento sostenido y a prueba de crisis. Por eso la gente alardeaba en las cafeterías de haberse forrado habiendo comprado por 10 una acción que estaba a 25… ¿les suena de algo? Telepizza, por aquel entonces, subía un huevo en Bolsa porque las motos servían como sistema de distribución de artículos comprados por la dichosa Red...

Todas estas burbujas, como la del ferrocarril en el siglo XIX, o la que precedió a la crisis de 1929, tenían sólidas razones económicas detrás. Incluso de la los tulipanes. En el caso de la vivienda en España tenemos que los tipos de interés han caído de forma dramática y, sobre todo, estructural (no hay expectativa de que vuelvan al 14%), lo que ha hecho más asequible el esfuerzo para la compra. También hemos entrado en el euro y ha habido que hacer algo con los fajos de billetes. El paro se ha reducido notablemente, permitiendo que cada vez más hogares tengan dos sueldos (aunque vaya dos sueldos) y la población ha crecido en cuatro o cinco millones de personas de esas que vienen a robar. Pues eso, que para que una fiesta se vaya de las manos primero tiene que molar. Y la rave del ladrillo tiene muchos ingredientes para enrollar a la gente y llevarla a un feliz descontrol colectivo. Pero eso ahora no hay Cristo que se compre una casa aunque, eso sí, por lo general quien ya la tiene está más que contenta con el peazo operación financiera que ha llevado a cabo.

Sin embargo, la fiesta se acabará. Puede que se esté acabando. Los que están en pleno frenesí no se dan cuenta, como aquel conocido de un lector habitual que decía forrarse vendiendo pisos y vivía en el cuarto anejo a un almacén de mudanzas. Los camareros ya están haciendo caja, los porteros echan el cierre y los DJ empaquetan los discos. Para ellos es una noche más y una fiesta más, pero para los que están dentro es la gran noche que no se debe acabar nunca. Son los grupos de colgados que siguen pasando en parejitas a los baños sin darse cuenta de que no queda nadie.

Dicen los que dicen que saben de economía que la entrada de los inmobiliarios en Repsol, Endesa e Iberdrola no es, contrariamente a lo que se escucha en la calle, la señal de que estamos en las últimas. Y yo me pregunto si saben lo que dicen. ¿Quién compra las casas? O, mejor dicho, ¿En manos de quién está la decisión de comprar a tal o cual precio? La última etapa de la subida de la vivienda tiene que ver con factores psicológicos, no económicos. Y, del mismo modo que es habitual que durante las últimas etapas de un mercado de activos recalentado no haya tipo de interés capaz de romper la expectativas de más y más subidas, cuando empieza a bajar apenas hay forma de quebrar esta otra expectativa. O, como dicen en mi pueblo, si la cabra está de dar leche, la da hasta por los cuernos.

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10 Comments:

Blogger Colette said...

Me alegra ver que no estoy sola en mis predicciones del futuro de la construcción. Me adhiero al 100% a su postura Sr. Pierre.
Creo que el peor pecado que he cometido en mi vida es no querer comprarme una casa y ser una feliz inquilina. Tirarme piedras es lo que ha faltado a algunos supuestos amigos míos...

07 noviembre, 2006 12:56  
Blogger mosca cojonera said...

Creo que será ya mismo la caída.
En Bolsa se suele dar la promesa autocumplida: En prensa dicen "Tal valor creemos que va a subir"... y lo que hace es subir, precisamente por ese interés que se destina a ese valor.

Ayer en CadenaSer decían que los avisos europeos se debían a que se quería evitar lo mismo que en EEUU en donde la vivienda ha caído un 20% . Y en el 20minutos hoy decía que también en EEUU ha caido casi un 10% el valor de la nueva.

Ahora lo repetirán los medios una y otra vez, el personal se acojonará, "véndelo, que nos lo vamos a tener que comer" dirán los de 2ª y 3ª vivienda... y desde ahí, todo cuesta abajo.

Sobre por qué se han metido las constructoras en la energía solo hay que buscar las declaraciones del presidente de Iberdrola, diciendo que hay que dejar de tener un precio tan bajo por la energía... tres semanas más tarde ya le dió la bendición Solbes, repitiendo practicamente la misma frase sobre "los derroches de hoy que se pagarán en el futuro". Narbona ha continuado con el efecto eco.

07 noviembre, 2006 15:52  
Blogger Vertigo said...

Mi padre siempre me cuenta que a mediados de los 70 los precios de las viviendas bajaron, bastante, pero que como en algún sitio tienes que vivir, a nadie que sólo tuviera una vivienda le afectó, además, por aquel entonces los tipos eran fijos, así que tú sabías lo que ibas a pagar, no te ibas a entrampar más de lo que tuvieras previsto.

07 noviembre, 2006 16:15  
Blogger Illuminatus said...

El sistema no se sostendrá porque en algún momento hay que dejar de pedalear. No existe el perpetuum mobile.

07 noviembre, 2006 23:31  
Anonymous Carlos said...

Posiblemente será la frustración del no poder acceder al mercado immobiliaro pero por mi, ojalá que se vaya todo al garete y que se den cuenta de la inmoralidad de este sistema todos aquellos que han contribuido a consolidarlo. No es lógico, ni normal, ni ético, ni tan siquiera práctico lo que ha pasado, está pasando, en este pais con el tema de la "puta" vivienda.

08 noviembre, 2006 11:14  
Anonymous adios a las armas said...

La construcción es, para nuestra desgracia, el principal motor de la economía en este país. Si la vivienda cae lo pagaran los de siempre. Los inmobiliarios tienen el riñón bien cubierto y de ahí esa diversificación hacia el mercado de la energía (tan prometedor en un futuro proximo para ser sometido a la especulacíón salvaje que tan bien practican estos personajes). Los de abajo padeceremos las consacuencias del fin de la burbuja: paro, más destrucción de ayudas y servicios sociales y privatizaciones de los restos que todavía quedan (metro, sanidad, educación, servicios culturales,..) Vienen tiempos agitados

08 noviembre, 2006 13:26  
Anonymous Anónimo said...

Te olvidas de otro factor tan importante o más que va a empujar el precio hacia abajo: el exceso de oferta. Se han dado licencias de obra en todo este país para 800.000 viviendas, cuando la demanda es de 250.000. Vale, muchas las compran inversores, pero éstos tarde o temprano también sacarán al mercado sus propiedades. La mala noticia es que hablamos de medias, y hay zonas concretas y franjas de precios donde la oferta no crece.
Así que no esperemos un "desplome" brutal. La cosa irá a poquitos.

10 noviembre, 2006 11:15  
Anonymous Maria said...

que optimista Nuño!

11 noviembre, 2006 22:13  
Anonymous Maria said...

que optimista Nuño!

11 noviembre, 2006 22:13  
Anonymous Sirventes said...

Yo no creo que haya estallido. Si acaso la subida febril se va a tranquilizar.
Cierto que va a haber caída. Cómo no la va a haber con los gritos de fuego! que se oyen por todas partes. Lo siguiente es el pánico incontrolado.
La crisis puede venir por todos aquellos que han estirado más el brazo que la manga, que pagar un 70% del sueldo en hipoteca es una barbaridad.
Y finalmente si las constructoras se van a la industria de la energía es por simples razones económicas: diversificación. Han hecho dinero a puñados y tienen suficiente para invertir. Y dónde lo van a hacer? En la industria del futuro. Por algo Chevron se ha gastado lo que no está escrito en 7 páginas de publicidad a todo color en The Economist, e.on va por toda Europa comprando todo lo que está a la venta e Iberdrola va a tirar la casa por la ventana para comprar la compañía energética escocesa.

14 noviembre, 2006 17:07  

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